La coalición española Izquierda Unida (IU) renovó este jueves su
pedido al gobierno para que retire las tropas desplegadas en
Afganistán, país invadido en 2001 por Estados Unidos y sus aliados
de la OTAN.
En un comunicado, el portavoz de IU en el Congreso de los
Diputados (Cámara baja), Gaspar Llamazares, recordó que esa fuerza
política se opuso desde el principio al envío de un contingente
militar español a la nación centroasiática.
La demanda fue presentada luego de que dos guardias civiles y su
intérprete murieron la víspera en Afganistán, tras ser tiroteados
por un policía afgano al que impartían una clase de formación en la
base de Qala-i-Naw, en la norteña provincia de Badghis.
Llamazares rechazó, además, los sucesivos incrementos de tropas
aprobados por el ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez
Zapatero.
En particular fustigó la decisión, sancionada a principios de
2010, de despachar hacia el terreno de operaciones a medio centenar
de miembros de la Guardia Civil con el declarado propósito de
adiestrar a la policía y el ejército afganos.
El vocero de IU solicitó la comparecencia en el Congreso de los
ministros de Defensa, Carmé Chacón, y del Interior, Alfredo Pérez
Rubalcaba, para que expliquen las circunstancias en que perdieron la
vida los dos uniformados y su traductor.
Los féretros con los cuerpos del capitán José María Galera, del
alférez Leoncio Bravo y del intérprete, el iraní nacionalizado
español Ataollah Taefik, llegaron hoy a la base madrileña de
Torrejón de Ardoz en un avión de la Fuerza Aérea Española.
En la nota de prensa, Llamazares transmitió sus condolencias a
los familiares, amigos y compañeros de los fallecidos.
Cayo Lara, coordinador federal de IU, expresó la víspera su pesar
por el trágico suceso y exigió a la administración Zapatero la
salida inmediata del contingente desplegado en la convulsa nación
centroasiática.
Basta de muertes inútiles, reclamó el líder de la tercera fuerza
política en votos de este país europeo, tras lamentar la pérdida de
casi un centenar de vidas humanas en Afganistán.
Lara criticó la sangría económica superior a un millón de euros
diarios que representa esa misión, la cual en una situación de
crisis como la actual bien podría destinarse a actuaciones
imprescindibles, sugirió.
El dirigente denunció que la participación de España en esa
guerra responde a los intereses estratégicos y económicos de Estados
Unidos y comporta riesgos inaceptables para los soldados y guardias
civiles.
A su juicio, en Afganistán hoy no hay más democracia, ni más
seguridad, ni más desarrollo, ni más libertad, sino que, por el
contrario, existe más miseria, más odio social, más violencia y más
hostilidad.