El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, enfrentará una
difícil prueba cuando intente explicarle el próximo martes a los
estadounidenses el rumbo de su política en Iraq, estiman este jueves
comentaristas políticos.
La víspera un vocero gubernamental informó que el mandatario
hablará desde la Oficina Oval de la Casa Blanca sobre la reducción
de tropas en la nación mesopotámica, reporta Prensa Latina.
El fin de la llamada Operación Libertad Iraquí, para comenzar una
etapa de transición denominada Nuevo Amanecer, es algo difícil de
explicar.
Esa guerra fue inciada por la administración de George W. Bush
con el pretexto de la presencia de armas de exterminio masivo, que
jamás fueron encontradas.
Al gobernante demócrata le corresponde traer de vuelta a casa a
los soldados, una tarea que esquivó Bush pese al amplio
cuestionamiento de sus compatriotas y que, de cierta manera, pesó en
la derrota republicana en los últimos comicios presidenciales.
El asunto se torna controversial, pues tras el anuncio de la
salida de las tropas de combate y la retirada completa de las
fuerzas invasoras prevista para finales de 2011, retoma protagonismo
el auge de la violencia en territorio iraquí.
En la actualidad el Ejército estadounidense mantiene algo menos
de 50 mil efectivos para presuntamente entrenar a las unidades
locales y apoyar su trabajo, con lo que Obama cumple su promesa
electoral de terminar la contienda iniciada hace siete años y medio
por Bush.
Desde enero de 2009 Estados Unidos retiró un total de 94 mil
soldados de Iraq, lo que en opinión del principal asesor de la Casa
Blanca en la lucha contra el terrorismo, John Brennan, representa un
logro realmente notable.
Ahí radica la prueba de fuego que debe enfrentar el gobernante,
estiman expertos.
Pese a los argumentos de sus asesores de que la violencia debe
decrecer en la nación árabe, la realidad muestra otra cara.
Un día después del anuncio de la retirada, una serie de atentados
suicidas y con explosivos causaron más de 60 muertos y cerca de dos
centenares de heridos, para anticipar a Obama un fuerte examen en la
asignatura de Iraq.