Una característica organizativa las distingue: su personal lejos
de lamentarse ante la falta de recursos aplica iniciativas y procura
variantes que las revitalicen.
La pequeña industria cubana careció durante varios años de un
plan director y de conceptos fundamentales que la respaldaran, lo
cual generó escasez de insumos y poca estabilidad productiva.
María del Carmen Concepción, ministra de la Industria Alimentaria,
organismo rector del programa, explicó que existen en el país 81
instalaciones, de ellas 44 industrias y 37 mini-industrias que
trabajan con el sistema manual de envasado. Otras 112, de muy baja
capacidad, laboran de forma artesanal.
Al aprovechar los excedentes que dejan, en los territorios donde
se ubican la agricultura urbana y suburbana, las pequeñas unidades
evitarán en las etapas "pico" de cosecha las pérdidas de miles de
toneladas de frutas y vegetales, que la comercializadora no acepta
por diferentes razones.
El Grupo Nacional de la Agricultura Suburbana y los ministerios
de la Agricultura, del Azúcar y de la Alimentación consideran
imprescindibles a las mini industrias para viabilizar el acarreo de
productos desde lugares de difícil acceso y mejorar la interrelación
entre la base, el agricultor y la industria.
Ulises Rosales del Toro, miembro del Buró Político y
vicepresidente del Consejo de Ministros, expresó que el compromiso
de todos los organismos e institutos de investigación vinculados a
este programa es incrementar los frutales, llevar al tope las
capacidades actuales y no pensar por ahora en poderosas inversiones
ni en costosas transformaciones tecnológicas. Podrá autorizarse, si
se incluye en el plan de la economía, alguna modesta inversión,
dijo, pero solo para crear líneas de pronta respuesta económica, que
demanden un mínimo de recursos y se amorticen en corto plazo.
A la vez que se fortalece y extiende la pequeña industria,
apuntó, debemos rescatar producciones especializadas que han
identificado, históricamente, a municipios y provincias, y las
cuales, sin justificación, desaparecieron. Otros luchan por mantener
la tradición, pero en realidad pocos lo hacen con la calidad y la
frecuencia de pasados años. Planteó que nada es imposible pues en
etapas no menos duras, pequeñas fábricas sin esperar soluciones de
arriba, lograron diferentes tipos de dulces para distribuir en sus
zonas.
Uno de esos ejemplos es el de la Cooperativa de Producción
Agropecuaria 13 de Marzo, de Unión de Reyes, en Matanzas, que se
impone a las dificultades y procesa unas 70 toneladas al año.
Actitudes como esta, apuntaron Ulises Rosales del Toro y María
del Carmen, constituyen un reto para los fabricantes que hasta el
pasado junio habían suministrado a las procesadoras 84 445,4
toneladas, o sea, el 60% del plan del año.
Diversificar las entregas de materias primas agrícolas, eliminar
los pagos vencidos a los productores y asegurar envases de cinco
galones y tanques de 200 litros para la industria local, son
directivas que ayudarán a disminuir los gastos y evitar pérdidas.