De la canción a la poesía

Madeleine Sautié Rodríguez

A los que prefieren ver las realidades en blanco y negro y les cuesta distinguir las elocuentes gamas que pueden ofrecer los grises, les pudo parecer una rareza que a la tertulia poética conducida un jueves de cada mes por la escritora, poeta y periodista Marilyn Bobes, en la capitalina Casa del Alba, asistiera como un huésped particularmente especial el cantautor Amaury Pérez, quien por estos días asoma, desde la pequeña pantalla, como entrevistador en el programa televisivo Con dos que se quieran...

Cierto es que el espacio se reserva para poetas que vienen a intercambiar con el público a partir de la lectura de sus poemas. Pero la poesía —ya se sabe— no se encuentra solo en los libros, explica la anfitriona, quien, al decir del invitado, está muy dentro de él, "en los verdaderos inicios" y de la que se proclama un antiguo y permanente amigo.

"Marilyn es la única persona en el planeta capaz de lograr que yo haga esto". Se refiere a leer en público auténticos poemas de su autoría que se empeña en etiquetar bajo el rubro de canciones.

Al escucharlo no es difícil reconocer cuánto le cuesta al autor de Acuérdate de abril, aceptarse como poeta. Mas no alberga la menor duda el público, aún cuando extraña la melodía de la canción a que el oído se ha acostumbrado si se trata de esa voz.

Con la lectura de Después de 20 años, Amaury deja caliente el escenario para sí mismo no solo en materia de poesía: Sigo confiando casi siempre en los mismos/ Yo no acostumbro a cambiar de cartera;/ No soy infiel, ni revendo, ni timo/ Pero me atengo preparado y alerta.

Por casi dos horas una generosidad inmaculada convergente con un hálito romántico y anticoloquial, se respiró en los textos que, siempre sujetos a la rima, exteriorizaron enigmas poco conocidos de este bardo cantautor y que el público agradeció con efusivos aplausos y expresiones cordiales.

 

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