Una representación de Colombianos y Colombianas por la Paz,
encabezados por la senadora Piedad Córdoba, fue recibida por Fidel
en la mañana de este domingo en La Habana, dando cumplimiento al
compromiso hecho cuando la legisladora se encontró hace unos días
con el líder de la Revolución para evaluar la contribución que
luchadores por la paz como ella, podrían hacer para evitar una
conflagración que hoy se vislumbra como una amenaza mundial de
consecuencias imprevisibles.
Esta vez acompañaron a la senadora, otros cinco defensores de
derechos humanos: el padre jesuita Javier Giraldo, Carlos A. Ruiz,
Danilo Rueda, Hernando Gómez, psicólogo y profesor universitario, y
el cineasta Lisandro Duque. Tras un intercambio inicial de
impresiones sobre la situación en la región y en el mundo, Fidel
insistió en su esperanza de que un hombre como Obama, en cuyos
orígenes se mezclan negros y blancos, cristianos y musulmanes
—características que lo acercan mucho a la sensibilidad de la
legisladora colombiana— pueda escuchar las voces de quienes de tanto
sufrir la guerra, viven empeñados en conseguir la paz y podrían
disuadirlo de apretar el gatillo.
Fidel les comentó a los visitantes que el pasado 13, día de su
cumpleaños, lo pasó con viejos compañeros de lucha y a ellos también
les preguntó si no tenían esperanzas de que se pueda conseguir
detener la guerra que podría desatarse una vez vencido el plazo dado
por la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
"Muy mal estaríamos si no albergáramos la esperanza de que la
humanidad no vaya a la guerra", comentó, persistiendo en su
convicción de que siempre es posible movilizar a las personas si son
conscientes de que sus acciones por la paz entrañan la posibilidad
de salvarse ellos y salvarnos todos.
La senadora Piedad Córdoba recordó a sus acompañantes sus
impresiones del primer encuentro con el Comandante en días pasados:
"Fidel es capaz de mirar en Obama a un ser humano que sintetiza en
sí mismo una cantidad de cosas que se dan como por azar: por nacer
de quienes nace, por venir de donde viene y por lo que representa
ese origen dentro de las religiosidades. Entonces su pedido es como
una apelación a esa cantidad de cosas que sensibilizan a ese ser
humano para impedir la guerra".
A la salida del encuentro, que duró cerca de dos horas y en el
que Fidel obsequió a los visitantes, autografiados, ejemplares de su
libro La victoria estratégica, Piedad comentó emocionada:
"Esta es como una segunda oportunidad que nos dan a nosotros la vida
y la historia. Y que esté Fidel vivo, es como que el Dios creador de
todo nos hubiera dicho: bueno, ahí se los dejo, tienen esa
oportunidad. Como él ha dicho tantas veces, si no nos unimos,
perdemos y por la fuerza no se ganan las guerras. Es el tiempo de la
razón y de la política y a mí personalmente me provoca que la vida
nos está dando ese regalo".