16 de agosto de 1925

Fundación del Primer Partido Comunista de Cuba

Pedro A. García

Una casa en la calle Calzada, en el Vedado, sirvió de sede inicial al primer congreso de las agrupaciones comunistas cubanas. Como ya el régimen de Machado había empezado su política represiva contra el movimiento obrero, hubo necesidad de realizar las sesiones del evento casi en la clandestinidad.

Pero nada pudo impedir que estuviera allí representado lo mejor del movimiento obrero y revolucionario cubano: Carlos Baliño, compañero y colaborador de Martí, junto a Julio Antonio Mella, de destacada participación en las luchas por la Reforma Universitaria; los dirigentes sindicales José Peña Vilaboa, fundador de la Federación Obrera de La Habana, Alejandro Barreiro, secretario financiero de esta organización obrera, Miguel Valdés, del Sindicato de Tabacaleros de San Antonio de los Baños, entre otras significativas figuras del proletariado y la intelectualidad. Además, representando a la Sección Hebrea de la Agrupación Comunista de La Habana, un entonces joven de 20 años llamado Fabio Grobart.

Tras sesionar el 16 y el 17 de agosto de 1925, los comunistas cubanos —solo hubo de lamentar la ausencia de los manzanilleros, que no pudieron costearse el viaje a La Habana y fueron representados por Mella—acordaron la fundación del Primer Partido Comunista de Cuba y la afiliación de este a la Tercera Internacional.

Después vendría el duro bregar durante 36 años —solo nueve de ellos transcurrieron en una completa legalidad—, en medio de condiciones verdaderamente difíciles, en las que el primer partido de los comunistas cubanos realizó su compleja tarea histórica: divulgar las ideas marxistas-leninistas y formar mediante ellas una conciencia de clase; organizar y unificar el proletariado y demás capas populares en la lucha contra la explotación capitalista; aplicar el marxismo-leninismo a las condiciones históricas concretas de la realidad cubana.

Cuando al fin se hicieron realidad los ideales truncos del 95 y del 33 con la Revolución triunfante del Primero de Enero, el Partido de los comunistas cubanos se fusionó en 1961 con el Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario para dar lugar, cuatro años más tarde, al actual Partido Comunista de Cuba, bajo la dirección de Fidel.

Así como Carlos Baliño representa la continuidad del Partido Revolucionario Cubano de Martí en la constitución del primer Partido Comunista, los fundadores de este han devenido, por derecho propio, antecedente glorioso de la Generación del Centenario y de las actuales generaciones de revolucionarios que construyen el socialismo en Cuba. (Publicado el 16 de agosto de 1989)

 

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