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Trampa para tramposos
Jorge Luis Merencio Cautín
GUANTÁNAMO.— Mientras el Estado ha invertido e invierte aún
millonarias sumas en el sector eléctrico, destinadas entre otros
objetivos a espantar de los hogares los apagones; mientras dota a
cada familia de módulos de cocción y otros equipos electrodomésticos
que mejoran la calidad de vida, personas inescrupulosas le juegan
sucio, evadiendo el pago del consumo real de electricidad.
Juan
Miguel (derecha) y Rafael están reconocidos entre los mejores
inspectores del país.
En Guantánamo a esos "pillos" se les está dando una fuerte
batalla, y no es para menos, pues su actuar ilícito cuenta entre las
causas del sobregiro de la provincia en el consumo eléctrico.
La ofensiva contra ladrones de electricidad tuvo su inicio en
abril del año pasado, con la experiencia dejada por inspectores de
todo el país que trabajaron en nuestro territorio. Ese momento
prendió la chispa, con la detección de 99 fraudes en solo cuestión
de horas, comenta Lázaro Lescaille Jarrosay, jefe de Inspección de
la Organización Básica Eléctrica (OBE) en la provincia.
Después, continúa Lescaille, fuimos sede en junio de ese propio
año del primer evento nacional de inspectores, el cual arrojó el
descubrimiento de 222 hechos. Concluimos el 2009 con 1 011 fraudes
detectados y 1 097 000 kilowattshora recuperados, cifras jamás
vistas aquí.
En los primeros seis meses del año en curso sumaban 594 los
fraudes descubiertos y algo más de 500 000 los kilowatts-hora
recuperados, que los pícaros consumían sin pagar. De acuerdo con
Lescaille, el incremento de las estafas fue notable a partir del
2007, con la puesta en vigor de la nueva tarifa eléctrica para el
sector residencial.
Es evidente que algunos consumidores, lejos de tomar el camino
del ahorro, cogieron el rumbo equivocado hacia el repudiable hecho
del hurto de electricidad, justificando su indisciplina social de
las más diversas maneras. Unos aducen la carestía del kilowatt y
otros el bajo salario, argumentos cuestionables si se tiene en
cuenta que la mayoría de quienes incurren en esos hechos son las
familias de mayor nivel de vida y con hogares mejores equipados.
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EL CERCO SE ESTRECHA
Juan Miguel Pérez Cepeda y Rafael Bueno Guerra, reconocidos entre
los mejores inspectores del país, comentan que cada vez se les
estrecha más el cerco a quienes hurtan electricidad, gracias a la
vigilancia y el control permanente de los 54 verificadores
residenciales con que dispone la provincia, al mejor desempeño de
los lectores-cobradores y al cambio de los metrocontadores de
inducción por electrónicos, de alta precisión en el registro de la
energía consumida.
De acuerdo con los especialistas de la OBE, prácticamente la
totalidad de los hurtos tiene que ver con la manipulación de los
metrocontadores y de acometidas (toman la corriente antes de que
llegue al mencionado equipo registrador).
A los timadores se les aplica una multa de 500 pesos, el retiro
del servicio por 72 horas y el cobro retroactivo hasta un año de la
energía sustraída. En caso de reincidencia, la penalidad se eleva a
1 000 pesos y se suspende el servicio por 15 días.
Coinciden los inspectores en que el desconocimiento sobre el uso
eficiente de los equipos de cocción y otros electrodomésticos,
conlleva al consumo excesivo de electricidad en muchas familias,
algunas de las cuales recurren al fraude sin tener en cuenta lo
mucho que le cuesta al país generar energía. |