Otra vez las tensiones se elevaron este lunes en la península
coreana cuando más de 85 mil soldados de Estados Unidos y Surcorea
comenzaron nuevos simulacros de guerra denominado "Ulchi Freedom
Guardian", que Pyongyang calificó de provocación y amenaza a la paz.
Esos ejercicios a gran escala se prolongaran durante 10 días con
la participación de 30 mil militares estadounidenses y 56 mil
surcoreanos, comunicó el Ministerio de Defensa en Seúl, reporta
Prensa Latina
En esta ocasión se trata de una maniobra anual y que se centra en
simulaciones basadas en computadoras de una guerra en la separada
península por el Paralelo 38.
La fuente afirmó se planean en los próximos meses otros
ejercicios de guerra adicionales ante las costas oriental y
occidental de la península.
China criticó en varias oportunidades los propósitos de Estados
Unidos y Surcorea de realizar maniobras conjuntas también en el Mar
Amarillo.
En una nota insertada en una página Internet del Pentágono, el
general Walter Sharp, comandante de los casi 37 mil soldados
ocupantes en el sur de Corea, calificó esa maniobra de "uno de los
mayores ejercicios comunes de simulacro nunca antes efectuados en el
mundo".
El mes pasado, Washington y Seúl realizaron ejercicios en las
costas de la porción surcoreana y a principios de agosto, Surcorea
desarrolló sus propias maniobras navales cerca de la tensa frontera
marítima occidental la República Popular Democrática de Corea (RPDC).
Es otra grave provocación militar cuyo fin es iniciar una guerra
nuclear y romper la paz y estabilidad en la península Coreana y el
resto del Noroeste Asiático, publicó el diario norcoreano Rodong
Sinmun.
En un comentario difundido por la Agencia de noticias KCNA, el
periódico afirma que "Ulji Freedom Guardian" resulta el peligroso
ejercicio orientado a revisar y mejorar totalmente la capacidad de
guerra real para invadir sorpresivamente a la RPDC y el estado de
preparación de los recursos humanos y materiales surcoreano para la
guerra.
El comentario asegura que esta provocación militar contra la RPDC
no tiene precedentes tanto en su dimensión y carácter agresivo como
en su duración.
Y, afirma, que la situación de la Península Coreana y el resto
del Nordeste Asiático está a punto de explotar y muestra claramente
quién es el culpable verdadero de la agravación de enfrentamiento
militar y tensión.