Actualizado 11:00 a.m. hora local

Pasión deportiva y diversión van marcando Singapur 2010

La animada música que ameniza las competencias olímpicas en Singapur 2010 divierte hoy casi tanto como la sincera pasión con que compiten los jóvenes deportistas.

Cada jornada de los primeros Juegos Olímpicos de la Juventud es una fiesta, que disfrutan sobre todo los niños que asisten gracias al temor del gobierno de ver gradas vacías en esta oportuna vitrina.

El Ministerio de Educación compró 80 mil entradas para repartir entre las escuelas, que además apadrinan a los 205 países y apoyan a sus representantes, incluso si son ostensiblemente inferiores, reporta Prensa Latina.

Sin embargo, en estos Juegos lo único que ha faltado es apatía, y cada competidor intenta labrarse su leyenda, emular a sus ídolos de una niñez demasiado cercana, y subir tempranamente al Olimpo.

Para reforzar la diversión, y siempre que el deporte lo permita, el audio en las instalaciones contribuye a levantar el ánimo del público, con clasicazos energéticos como Jump Around o Elevation.

Ello entraña un riesgo, pues un ritmo contagioso cuyo idioma se desconoce puede propiciar una situación embarazosa, y de hecho la generó en el estadio Jalan Besar, sede del fútbol olímpico.

Durante el debut del conservador once femenino de Irán, las bocinas botaban un reguetón que encomiaba a todo volumen y en lenguaje nada académico- una grupa generosamente dotada.

Tal desliz solo lo captaron unos pocos hispanoparlantes, pues la sincera pasión de éstos jóvenes protagonistas olímpicos es capaz de opacar cualquier bazofia musical, por pegajosa que sea.

 

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