La lanzadora Yaima Ramos fue la designada por el cuerpo técnico
para abrir el decisivo encuentro, y no lo pudo hacer mejor al
caminar toda la ruta (cinco innings), en los que ponchó a dos, no
concedió boleto, le anotaron una limpia y le pegaron tres incogibles,
para alzarse con la victoria.
Su peor momento lo afrontó en el cuarto acto luego de haber
tirado los tres primeros de forma impecable, sin permitir jits.
Allí, la boricua Coraly Ortiz le conectó sencillo a la pradera
central para romper el celofán, y acto seguido sus compañeras
Krystle Valliere y Lisandra Berrios la secundaron con otros
indiscutibles.
La serpentinera Ramos salió del mal momento gracias a dos
excelentes fildeos de la jardinera central Nairobis Odelín, pues a
pesar de amenazar con las bases llenas sin out, las puertorriqueñas
pisaron el plato en una sola ocasión.
El juego se había ido del lado de las cubanas producto de las 11
anotaciones fabricadas por las cubanitas, ocho de ellas en la parte
alta de la misma cuarta entrada cuando ligaron siete inatrapables y
tres errores de sus adversarias.
La inicialista Yuleidys Charón y la receptora Inima Vázquez
sobresalieron con el aluminio en este acto, al disparar dos jits
cada una, además del largo doblete de la camarera Dayana Batista al
jardín derecho para impulsar dos carreras. Batista, primera en la
tanda cubana, bateó de 3-3, con dos remolques e igual de anotadas.
La ofensiva de las vencedoras comenzó a hacer de las suyas desde
el segundo episodio, cuando la antesalista Virgen Vargas remolcó dos
compañeras al home con su tubey al jardín derecho. Vargas fue la
jugadora más valiosa del partido al conectar de 3-3, con tres
impulsadas y una anotada.
En la sesión vespertina, la selección de Estados Unidos, que
antes había noqueado a Sudcorea 21-0, obtuvo su segundo triunfo —y
es muy difícil que no clasifique— tras vencer por blanqueada de 5-0
a las cubanas, que vieron limitada su ofensiva a cuatro imparables
contra una docena de sus rivales, cometiendo un error cada novena.