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Nunca en la historia hubo una situación parecida a
esta
Primera
Sesión Extraordinaria de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional
del Poder Popular, efectuada en el Palacio de Convenciones, el 7 de
agosto de 2010, “Año 52 de la Revolución”.
(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)
Cmdte.- Mensaje a la Asamblea Nacional.
Al principio, hace sólo ocho semanas, pensé que el peligro
inminente de guerra no tenía solución posible. Tan dramático era el
cuadro que tenía delante, que no veía otra salida como no fuera una
supervivencia, tal vez probable, en la parte de este hemisferio que
no tenía motivo para ser blanco de ataque directo y en algunas
regiones aisladas del planeta.
Era muy difícil, sabiendo que el ser humano se aferra siempre a
una perspectiva por remota que sea.
A pesar de todo, lo intenté.
Por fortuna, no tardé mucho en percatarme de que había una
esperanza, y muy profunda por cierto. Mas, si la oportunidad se
perdía, el desastre adquiría la peor de las consecuencias. La
especie humana no tendría entonces salvación posible.
Tengo
sin embargo la seguridad de que no será así y, por el contrario, se
están creando en estos momentos las condiciones para una situación
ni siquiera soñada hasta hace muy poco.
Un hombre tendrá que tomar la decisión en solitario: el
Presidente de Estados Unidos. Con seguridad, por sus múltiples
ocupaciones, no se ha dado cuenta todavía, pero sus asesores sí
empiezan a comprenderlo, se puede ver por pasos sencillos como lo
fue el cese de las torturas a Gerardo, un hecho que no se había
producido en 12 años de implacable odio del sistema contra Cuba y
contra él. Hoy se podría predecir que el próximo paso será la
autorización a Adriana para visitarlo, o su liberación inmediata, o
ambas cosas. Por ella supe que su estado de ánimo es el mejor en 12
años de injusta y cruel prisión.
Puesto que Irán no cederá un ápice frente a las exigencias de
Estados Unidos e Israel, que ya han movilizado varios de los medios
de guerra que disponen para hacerlo, tendrían que realizar el ataque
tan pronto venza la fecha acordada por el Consejo de Seguridad el 9
de junio del 2010, señalando las normas y los requisitos
establecidos.
Todo cuanto el hombre pretende tiene un límite que no puede
sobrepasar.
En este caso crítico, el Presidente Barack Obama es el que
tendría que dar la orden del tan anunciado y pregonado ataque,
siguiendo las normas del gigantesco imperio.
Mas, en ese mismo instante en que diera la orden, que es además
la única que podría dar debido al poder, la velocidad y el
incontable número de proyectiles nucleares acumulados en una absurda
competencia entre las potencias, estaría ordenando la muerte
instantánea no sólo de cientos de millones de personas, entre ellas,
un incalculable número de habitantes de su propia Patria, sino
también de los tripulantes de todos los navíos de la flota de
Estados Unidos en los mares en torno a Irán. Simultáneamente, la
conflagración estallaría en el Cercano y el Lejano Oriente, y en
toda Eurasia.
Quiso el azar que, en ese instante preciso, el Presidente de
Estados Unidos sea un descendiente de africano y de blanco, de
mahometano y cristiano. ¡¡¡NO LA DARÁ!!!, si se logra que tome
conciencia de ello. Es lo que estamos haciendo aquí.
Los líderes de los países más poderosos del mundo, aliados o
adversarios, con excepción de Israel, lo exhortarían a que no lo
haga.
El mundo le rendirá después todos los honores que le
correspondan.
El orden actual establecido en el planeta no podrá perdurar, e
inevitablemente se derrumbará de inmediato.
Las llamadas divisas convertibles perderán su valor como
instrumento del sistema que ha impuesto un aporte de riquezas, de
sudor y sacrificios sin límites a los pueblos.
Nuevas formas de distribución de los bienes y servicios,
educación y dirección de los procesos sociales surgirán
pacíficamente, pero si la guerra estallara, el orden social vigente
desaparecerá abruptamente y el precio sería infinitamente mayor.
La población del planeta puede ser regulada; los recursos no
renovables, preservados; el cambio climático, evitado; el trabajo
útil de todos los seres humanos, garantizado; los enfermos,
asistidos; los conocimientos esenciales, la cultura y la ciencia al
servicio del hombre, asegurados. Los niños, los adolescentes y los
jóvenes del mundo no perecerán en ese holocausto nuclear.
Es lo que deseaba trasmitirles, queridos compañeros de nuestra
Asamblea Nacional.
Estoy ahora en disposición de rendir cuenta por estas palabras,
responder a las preguntas que deseen hacerme y escuchar las
opiniones de ustedes.
Muchas gracias (Aplausos).
Presidente.- Antes de dar la palabra a los
diputados, las diputadas que lo soliciten, quisiera decir algo y
estoy convencido de que interpreto el sentimiento de todas y de
todos, y lo voy a hacer usando la brevedad y la precisión que empleó
el compañero Gerardo Hernández Nordelo en su mensaje del 3 de
agosto. Gerardo dijo entonces, y lo cito: “Gracias, Comandante, por
la alegría de escucharlo y verlo tan grande como siempre.”
Ahora doy la palabra a los compañeros que deseen hacerlo y la
primera es la compañera Pura Avilés.
Pura Avilés.- Querido Comandante en Jefe;
querido Raúl; Alarcón; diputados, diputadas e invitados:
Participamos hoy en una sesión histórica de nuestra Asamblea
Nacional, el Comandante en Jefe, el diputado Fidel Castro Ruz ocupa
su escaño físicamente. Nunca estuvo ausente, presente siempre como
un sol radiante, apoyándonos, guiándonos, desde su lecho de enfermo
y convaleciente, identificado siempre con su pueblo mediante sus
reflexiones. Presente ante la inminencia y necesidad de denunciar
hechos horribles en que el destino de la patria y la humanidad se
encuentran amenazados.
No es para el Primer ni el Tercer Mundo, la amenaza es para todo
el planeta. Solo usted, como figura de prestigio internacional, que
no sabe de mentiras ni tiene deudas con nadie, puede denunciar estos
sucesos con la seguridad de conocer que el imperio no se conformará
nunca con la realidad de su derrota y es capaz de cualquier infamia
hasta el holocausto.
Compañeros:
En 1895 nuestro apóstol José Martí alertaba: Conozco al monstruo,
porque viví en sus entrañas. En junio de 1958, desde la Sierra
Maestra, un fragmento de carta dirigido a Celia, que apareció ayer
en primera plana del periódico Granma y que siempre estuvo en la
oficina de la ministra Rosa Elena Simeón, en una de sus paredes,
planteando ella que era “la inspiración para trabajar hasta el
final”:
“Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario, me he jurado
que los americanos van a pagar bien caro lo que están
haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra
mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me
doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero.”
En la actualidad, un feroz bloqueo desde el triunfo de la
Revolución hasta nuestros días, una política genocida del
imperialismo hacia nuestro país, pretendiendo vencernos por hambre y
enfermedad.
Mi pregunta, Comandante: ¿Será capaz el gobierno de
Estados Unidos, será capaz Obama de cometer la crueldad de dar la
orden de inicio de una guerra nuclear, ante la inminencia del
fracaso del imperialismo?
¡Libertad para los cinco héroes!
Cmdte.- No, si lo persuadimos (Aplausos).
Josefina Heredia.- Querido Comandante en Jefe
Fidel Castro; Raúl; Alarcón; diputados y diputadas:
Hoy nos sentimos profundamente alegres porque ha mejorado la
salud de nuestro Comandante, recuperado, y cada día brinda sus
conocimientos y ejemplo para seguir desarrollando nuestro proyecto
social socialista y la principal conquista: el sistema político
cubano.
Comandante, reciba en nombre del pueblo y en especial del pueblo
guantanamero, amor, cariño y la firmeza de estar junto a usted cada
día.
La juventud del centenario, como guía, no dejó morir a nuestro
apóstol en el año de su centenario, enfrentaron con firmeza al
enemigo. Con su autodefensa usted expresaría a la tiranía que sus
compañeros no estaban ni olvidados ni muertos, viven en el corazón
de cada cubano, el pueblo los recuerda y rinde homenaje en cada
momento, y se mantiene viva su expresión, la defensa de sus
principios y vigencia también. Sus palabras se materializan en la
vida cotidiana, en los niños, en los centros, en los adultos, en el
pueblo en general, esas ideas salieron de lo más profundo de su
corazón y han surgido y se diseminan en su ejemplo de dignidad, de
solidaridad y hermandad. ¡Felicidad a nuestra patria y al pueblo!
Quiero expresar que usted no lo dijo solo por aquellos momentos,
sus compañeros también en el Moncada y en el cuartel “Carlos Manuel
de Céspedes”, sus ideas firmes se materializan con plena vigencia en
su libro La victoria estratégica que recoge la realidad de lo
ocurrido en la Sierra; pero no es casualidad, es continuidad, es
reconocimiento a los combatientes, a los comandantes, a los
capitanes, a los tenientes, a colaboradores, y sus ideas y
principios con transparencia y en reconocimiento de aquellos que
desarrollan la ofensiva enemiga.
La publicación de ese libro nos llena de orgullo a nosotros, y se
garantiza el conocimiento de la historia y de la lucha incesante de
usted y de nuestro pueblo para las nuevas generaciones.
Quiero expresarle que realmente esperamos recibir ese gran
regalo, y preguntarle también cuándo quizás disfrutaremos de la
lectura y análisis de ese libro.
Besos, Comandante, mucho cariño.
Gracias (Aplausos).
Cmdte.- Gracias, Josefina.
Pablo O. Marichal.- Querido Comandante en Jefe
Fidel Castro Ruz; General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de
los Consejos de Estado y de Ministros; doctor Ricardo Alarcón de
Quesada, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular;
queridas diputadas, diputados e invitados:
A partir de las recientes filtraciones proporcionadas a través de
Wikileaks, un público más amplio en Estados Unidos ha conocido de
las mentiras sobre las guerras, los crímenes que se cometen y la
corrupción que ha generado, y están siendo una preocupación dentro
de Estados Unidos, así como también la gran crisis económica
interna, que se refleja en el cierre de negocios, bancarrotas por
doquier, pérdidas de puestos de trabajo, de viviendas, de la
Seguridad Social, y que desaparece la clase media, que amenaza así
al American way of life; porque es cierto, como señaló un
congresista norteamericano, McGovern, que las guerras son un
desastre, que el gobierno afgano es corrupto y que los soldados
norteamericanos podrían morir en mayor número.
Por otra parte, un número creciente de congresistas
norteamericanos, aunque una minoría, pero una minoría con honestidad
acerca de ellos mismos y de su papel, un grupo de ellos, 52 de estos
114, han dicho, y cito: “Las guerras en Iraq y Afganistán han
costado a los norteamericanos más de un millón de millones de
dólares en costos directos y más de 3 millones de millones de
dólares en total; en un momento en que nuestra deuda nacional”
—acotan ellos— “excede los 13 millones de millones de dólares, no
podemos permitirnos más estas guerras, es tiempo de que el Congreso
rechace cualquier financiamiento, excepto para traer seguras todas
nuestras tropas a casa.”
Los argumentos en general son que las cosas de las guerras van
mal, así que habría que preguntarse que si fueran “bien”, ¿no hay
consideraciones morales, éticas, sociales y políticas para oponerse
a la guerra? En ese contexto pareciera como que no preocupa tanto
la guerra sino que sea un desastre, que se haga con crímenes, que
genere corrupción en todos los bandos, que la economía vaya de mal
en peor, que quiebren los comercios, que haya desempleo, que las
familias pierdan sus viviendas, que se reduzca notablemente la clase
media, y, sobre todo, que mueran estadounidenses.
Habría que preguntarse si sería distinto si la guerra fuera todo
un “éxito”; es decir, que no fuera un desastre, que las bajas fueran
pocas y solo en combate, que no hubiera corrupción en ninguno de los
bandos, que la economía fuera próspera, que la clase media y la
familia se mantuvieran estables y sólidas. Habría que preguntarse,
repito, si el “éxito” sería razón para seguir adelante con las
guerras. ¿Se opondrían igualmente a la guerra como lo hizo, la
única que lo hizo desde el inicio, la demócrata por California,
Barbara Lee?
Estados Unidos ya ha perdido estas guerras dentro de sus propias
fronteras, solo falta que se retire de las fronteras de los pueblos
agredidos.
Aunque se denuncian los crímenes que se cometen dentro de las
guerras, se olvida que las propias guerras de agresión en sí son
crímenes contra los pueblos, en las que siempre mueren más civiles
que combatientes y, sobre todo, los más vulnerables.
Es cierto que son válidas y necesarias las posibilidades que
Fidel, en su reflexión del 3 de agosto, señaló:
“El mundo podrá liberarse realmente de las armas nucleares y
también de las convencionales.
“La peor de todas las variantes será la guerra nuclear, que es ya
virtualmente inevitable.”
En una época como esta, en que recordamos el lanzamiento de dos
bombas atómicas por primera vez en la humanidad, pienso que sería
bueno también recordar lo que dijo el presidente estadounidense,
Franklin Delano Roosevelt, el 6 de enero de 1941, en ocasión de su
mensaje al Congreso sobre el estado de la Unión, al explicar que él
entendía por estar libres de sentir miedo, freedom from fear,
acotó: Libres de sentir miedo, lo cual traducido en términos del
mundo, decía Roosevelt, significa una reducción mundial de
armamentos a tal punto y de modo tan detallado, que ninguna nación
esté en capacidad para cometer un acto físico de agresión contra
ningún vecino, en ninguna parte del mundo.
Los norteamericanos debían leer más su historia, tener más en
cuenta también las recomendaciones de sus propios líderes del
pasado, porque hay que evitar las guerras, y solo es posible con el
desarme total. Hay que vencer las guerras, y solamente es posible
con la práctica de la paz. Si no es así no estaremos en la colina
apropiada a la hora de la salida del Sol para ver un nuevo amanecer
de la humanidad.
Muchas gracias (Aplausos).
Presidente.- Gracias, Odén.
Fíjense, les voy a dar la palabra a los demás que la han
solicitado, con un ruego de que tratemos de ser lo más concisos
posibles. Creo que yo comencé dando una prueba de que eso se puede
hacer.
Cmdte.- Quiero aclarar algo.
Tal vez no daría Obama la orden si lo persuadimos. En ese
esfuerzo por persuadir al Presidente de Estados Unidos estamos
muchos.
Nosotros estamos haciendo una contribución a ese esfuerzo
persuasivo. Por ejemplo, hoy estamos haciendo algo que nunca se
hace, se está trasmitiendo directamente esta Asamblea por Cubavisión,
se está trasmitiendo por todos los medios posibles, y no solo en
Cuba.
Aquí hemos invitado a los más destacados periodistas televisivos
de Venezuela. Aquí está Walter, de Telesur, y están trasmitiendo
allí simultáneamente (Aplausos prolongados).
Mario está también aquí, lo invitamos, y está trasmitiendo
directamente esto por la televisión venezolana.
Aquí está Vanessa, también en televisión está trasmitiendo
directamente.
Así como Andrés Izarra, director de Telesur.
Ahora, la primera media hora completa la estaba trasmitiendo CNN,
las principales cadenas del mundo occidental, las que nos interesan
que escuchen esto están trasmitiendo, y yo me puse a hacer un
cálculo rápido y diría que cada hora, si se fuera a pagar como
publicidad, el costo ascendería por lo menos a 100 millones de
dólares por hora. Si de repente se tiene la impresión de que no
estamos conscientes de eso, podemos estar todo el tiempo aquí y no
tendría la repercusión que deben tener nuestras palabras, y es por
eso que apoyo esa decisión (Aplausos).
Kenia Serrano.- Muchas gracias, compañero
Alarcón.
Querido Comandante en Jefe; querido Raúl:
Comandante, primero algo que no queremos dejar de hacer,
felicitarle por su próximo cumpleaños, que usted acumula juventud
dentro de menos de una semana y le queremos decir que toda nuestra
juventud está ahí al lado de usted y que nuestra piel, nuestra
sangre, nuestros pies y nuestras manos están ahí al lado de las
suyas para seguir en esta batalla.
Usted nos ha pedido preguntas. Yo quería comentarle alguna.
Comandante, por las experiencias de fluidos intercambios que se
sostienen con grupos de solidaridad con Cuba procedentes de
Estados Unidos, nosotros queremos decirle que coincidimos en que
dentro de ese pueblo hay valores humanos muy importantes.
Considero que este es uno de los argumentos que nos hace
inmediatamente coincidir con esta reflexión que usted nos ha
planteado, este mensaje, de que es el momento de la persuasión y que
el presidente Obama debe escucharnos.
Del pueblo norteamericano, Comandante, constantemente estamos
recibiendo personas de diferentes tendencias políticas, ideológicas
y todos coinciden al final, cuando expresan de diferentes maneras,
en que es necesario una mirada diferente al mundo de hoy.
Y yo quería preguntarle —usted hablaba ahora de que el propio
presidente Obama tiene en su propia génesis, en la genética de él
como ciudadano, dos civilizaciones, dos culturas—: ¿No estaremos
acaso en el momento de intensificar un diálogo de civilizaciones,
profundizarlo y encontrar en esto el camino necesario para la
solución de los problemas del mundo de hoy?
Gracias, Comandante, por estar con nosotros y por permitirnos
hacerle preguntas.
Cmdte.- Yo puedo responderte que disponemos de
muy poco tiempo para los diálogos, aunque los considero
indispensables; pero rápido, sin perder un minuto, yo traté de
explicar en el mensaje que todo el mundo trabajaría en esta
dirección.
Yo no tengo la menor duda de que los chinos están trabajando en
esta dirección, porque están muy conscientes de la situación
internacional.
Yo no tengo la menor duda de que los rusos están trabajando en
esta dirección, lo veo, lo percibo, lo palpo y lo sé además.
Estoy hablando de dos grandes potencias.
Además, en el caso de Rusia es terrible, están sufriendo en estos
momentos un desastre como consecuencia del cambio climático; lo
mismo que nosotros explicábamos en una reflexión cuando abordábamos
el documental Home, del cineasta francés, con la colaboración de
todos, pues ahí lo tienen: un verdadero desastre. Por aquí lo tengo
con más detalles: humo, fuego, calor, porque la temperatura asciende
a 40 grados y están sufriendo las consecuencias.
Esto se logra si el mundo se mueve, y nosotros tenemos que hacer
que el mundo se mueva y algo hemos avanzado por este camino. Es un
deber que nos correspondió, no un mérito de nosotros, sino que nos
hemos visto en esta situación, y, sencillamente, tenemos que
responder, tenemos que actuar. Es lo que estamos haciendo.
De modo que el diálogo de civilizaciones es una maravilla, pero
no es un diálogo de civilizaciones para tres o cuatro años; un
diálogo de muy pocas semanas, es lo que pienso.
Y, claro, no es a tiros que se va a resolver este problema, los
problemas que habrá que resolver de ahora en adelante en la nueva
situación son infinitos; pero espero que los hombres más capaces,
más inteligentes, más serenos sean los que puedan ir dando los
primeros pasos como a ciegas, porque es la situación en que vamos a
quedar, lo que va a pasar en este mundo, porque es el fin del
imperio, el imperio que solo podrá mantenerse mediante la fuerza,
mediante la guerra y ya las guerras no son instrumentos para
sostener el imperio. La ventaja, en el caso de Obama, es que no se
trata de un Nixon; Nixon era un cínico. Ese país ha tenido
presidentes, varios de los cuales son cínicos, otros son
ignorantes. Reagan era un ignorante completo, y Estados Unidos ha
tenido algunos presidentes como Carter, que es una persona decente,
o Roosevelt; Roosevelt no habría lanzado esas dos bombas que se
mencionaban aquí sobre Hiroshima y Nagasaki, no las habría lanzado;
quien las lanzó fue Truman, un ignorante, un irresponsable y no la
lanzó sobre un objetivo militar. No hacía falta lanzar esas bombas
allí, ya estaban derrotados los japoneses, ya el Emperador había
tomado la decisión de que había que parar esa guerra antes de que le
lanzaran un arma nuclear; le lanzaron una y después otra.
¿Saben ustedes el poder que tienen las armas nucleares que en
este momento están acumuladas en el mundo? Por ejemplo, comparando
la capacidad destructiva de aquellas dos bombas con las que hoy
dispone el hombre —y, desde luego, los dos países más poderosos son
Estados Unidos y Rusia—, el poder explosivo de las armas acumuladas
en el mundo equivale a cuatrocientos cincuenta mil veces el poder de
cualquiera de las dos armas que destruyó Hiroshima o Nagasaki. ¿Puede
parecer poco esto? Es así, el poder tan destructivo que ya... ¿Más
allá de eso qué queda? La nada.
Yolanda Gómez.- Querido Comandante Fidel;
compañeros de la presidencia.
Una alegría extraordinaria sentimos al encontrarnos físicamente
de nuevo ante usted, porque, a pesar del tiempo transcurrido para su
recuperación, lo hemos tenido a nuestro lado minuto a minuto, hora
tras hora, día tras día.
Usted ha sido todo este tiempo el libro abierto que hemos podido
consultar para cualquier tema: Nos ha mantenido informados del mundo
en los últimos tiempos, nos ha puesto al tanto de las causas y los
efectos nefastos de la crisis integral del capitalismo actual. Nos
ha alertado de los peligros que corremos, la especie humana, con el
deterioro cada vez más atroz del medio ambiente, y en estos últimos
días nos ha llamado a la reflexión acerca de las posibilidades
reales que existían para que se desatase un conflicto bélico de gran
escala del que no todos podemos imaginar sus consecuencias.
Como todos conocemos, en este mundo tan complejo, contradictorio
y convulso, Comandante, nosotros hemos puesto nuestras esperanzas en
América Latina y el Caribe, por eso quisiéramos que usted expusiera
sus criterios y puntos de vista sobre las perspectivas,
fundamentalmente en el plano político, de América Latina en estos
próximos años en que, precisamente, en algunos países se van a
realizar elecciones presidenciales.
Muchas gracias.
Cmdte.- Mire, compañera, yo pensaba inicialmente
que la guerra se iba a desatar y partiendo de ese hecho que
consideraba ineludible, como expliqué aquí, trataba de imaginarme
quiénes podrían librarse de la destrucción total inmediata, y veía
que había una región en el mundo que no tenía armas nucleares ni
amenazaba a nadie y no había por qué invertir una sola bomba contra
ella, y era la América Latina y el Caribe, desde la frontera de
México con Estados Unidos hasta la Patagonia. No creo que las
Malvinas sea algo que acredite dispararle, a lo mejor se gana una
bomba también, porque todos los que poseen el arma nuclear tienen
derecho a recibir la suya; pero la América Latina no tiene ninguna,
y una parte de África. Bueno, allá, por ejemplo, donde están
nuestras brigadas médicas en las proximidades de Australia, en Timor
del Este, allí están los médicos y pienso que no caiga en aquella
islita una bomba nuclear.
Se discute todavía cuál es el efecto de la radioactividad en la
atmósfera. Se sabe que, por ejemplo, en la zona desértica de
Estados Unidos, los yankis hicieron montones de pruebas en la
superficie, sin decirle a nadie nada, y, bueno, su daño produjo;
pero no era destructivo.
Recuerdo la vez que Jruschov hizo estallar una bomba de 20
megatones, unas cien veces el poder destructivo de la de Hiroshima,
y la hizo estallar en el aire, hubo radioactividad en la atmósfera
por muchos puntos de la tierra; pero, cuántas pruebas de esas no se
hicieron en la superficie.
Era una esperanza, yo no podía decir si sobrevivirían o no,
cuando conversé con los economistas del Centro de la Economía
Mundial estaba en esa posición, viendo qué se podía hacer dentro de
aquella situación que era, por otro lado, muy difícil, no se hablaba
de eso, y de repente les planteé: Compañeros, les voy a plantear un
problema de ciencia ficción: imagínense que se produce esto, que se
destruye todo en casi todas partes, pero que permanecen estos países
de América Latina, si ustedes se encuentran en esa situación, como
economistas, como científicos, ¿qué recomendarían? Esa fue la
pregunta que les hice a los del Centro de la Economía Mundial. Y
después seguí pensando, pensando y pensando, hasta que llegué a la
conclusión esta y de la cual no tengo ni la más remota duda.
De modo que tú me haces una pregunta con relación a un problema
como el que yo suponía cuando me reuní con el CIEM hace apenas un
mes; porque esto ha evolucionado rápido: leyendo, leyendo, y
tratando de interpretar constantemente las noticias que llegaban de
todas partes.
Y hoy no es esa la situación, hoy el objetivo tiene que ser mucho
más alto, porque ese no es seguro. Si hay guerra nuclear, ya ustedes
ven, el hombre volverá a la prehistoria, conservando los
conocimientos científicos, muchos de los que hoy existen. Nunca en
la historia hubo una situación parecida a esta, ni consta tampoco
que hubo vida inteligente en el planeta; es decir, la especie humana
es la primera vez que aparece en el planeta Tierra, desde que existe
la vida surgida hace aproximadamente 4 000 años. Y de ahí, bueno,
hay otra teoría muy admitida que es la del big bang, que sucedió
hace casi 18 000 años.
Yo creo que todos estos avances científicos han complicado el
trabajo de los teólogos..., bueno, Marichal lo sabe, y Suárez lo
sabe, los teólogos, los religiosos, Frei Betto sabe que es cada vez
más difícil la teoría, porque ellos tienen que reinterpretar. Hace
unos días, y yo señalé un artículo de Frei Betto hablando de la vida
en la Tierra, el hombre decía “en 17 500 años de evolución”. Bueno,
la vida no tiene 17 500 años, porque como dije, hace alrededor de
18 000 años había energía y materia nada más. Eso no evolucionaba,
la evolución comenzó en la Tierra, con los primeros gérmenes de
vida, eso es conocido por todos y por los teólogos, eso no les quita
a ellos espacio para tratar de buscar interpretaciones; pero hasta
la noción del tiempo desaparece, qué es el tiempo, porque el tiempo
es una invención del hombre, es el espacio que media entre sucesos
diferentes, así se inventó el tiempo; pero, ¿cuándo empezó el
tiempo?, habría que explicarse eso. Es todo muy complicado.
Eso nos ha traído la ciencia con sus conocimientos, que pueden
ser muy útiles, muy buenos. Lo que tenemos es que aprovechar los
conocimientos.
Ya se sabe que el Sol no sería eterno, el mismo Engels habló de
que un día se apagaría el Sol; no sé cuántos miles de millones de
años le dio de valor, pero se apagaría, se agotaría la energía
contenida en el Sol, y de ahí es de donde nosotros recibimos la que
consumimos. De modo que si vamos a ubicarnos bien, algunos de los
viejos conceptos sociales no nos resuelven el problema.
Bueno, debemos ser más realistas dentro del problema y no
tratemos de enfocarlo con viejas ideas, lo que debemos es tratar de
ver los peligros reales que tenemos delante y enfocarlos con nuevos
conceptos.
Alexis Leyva.- Buenos días.
Bueno, Comandante, yo no quería decir nada, solamente... Yo,
como todos, vinimos a escucharlo y a aprender de usted, y pienso que
usted muchas veces nos ha hablado y nos ha dicho que si Hitler
hubiera tenido detrás a un pueblo como el cubano no hubiera hecho lo
que hizo. Pienso que solamente con su ejemplo, sus enseñanzas, su
inspiración y la de un pueblo educado por usted, como el pueblo
cubano, se puede persuadir al mal y al más odioso de los enemigos de
la humanidad que es el imperialismo yanki, y me gustaría mucho
seguirlo escuchando.
Muchas gracias (Aplausos).
Cmdte.- Yo te doy las gracias, Kcho.
Alexis Leyva.- A su orden.
Cmdte.- Me hiciste un regalo ayer, me mandaste
una foto donde están los muchachos tuyos allí.
Alexis Leyva.- Sí.
Cmdte.- La estaba viendo como a las 11:00 de la
noche, te lo agradezco muchísimo.
Ya te escuché allá en el Monumento de Martí, que hablaste y del
mismo modo te ajustaste a las ideas nuevas, que son las que yo
quisiera que se discutieran. Ese es el tema. Bueno, ustedes son
soberanos, ustedes pueden hacer, y yo estoy simplemente señalando,
haciendo la advertencia de que estamos haciendo enfoques, que
estamos invirtiendo mucho tiempo, que por esa vía puede ser que
hablen 200 y estemos aquí a las 12:00 de la noche y no se haya
discutido el problema. Es lo que quiero evitar, por eso he
intervenido tantas veces; yo no pensaba, desde luego, ni mucho
menos, hablar en tantas ocasiones.
Manuel Cáceres.- Comandante en Jefe; Presidente
Raúl Castro Ruz; Ricardo Alarcón; demás compañeras y compañeros:
Voy a ser muy breve.
Nosotros hemos estado en estos días estudiando algunos documentos
históricos y yo me encontré con la biografía de Alfred Nobel y
quiero leer dos líneas de lo que dejó escrito en su testamento Nobel,
él dijo: “La totalidad de lo que queda de mi fortuna quedará
dispuesta del modo siguiente: El capital invertido en valores seguro
por mi testamentario constituirá un fondo, cuyos intereses serán
distribuidos cada año en forma de premio entre aquellos que durante
el año precedente hayan realizado el mayor beneficio a la
humanidad.” Y en otra parte de su testamento, después que habló de
la literatura, dijo: “Y una parte a la persona que haya trabajado
más o mejor en favor de la fraternidad entre naciones, la abolición
o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción
de procesos de paz.”
Y ahora nosotros nos encontramos con un Premio Nobel de la Paz
que tiene a la humanidad al borde de la guerra y de la desaparición;
y otro Premio Nobel, Shimon Peres, de Israel, con el que también
corre peligro. Y ahora se nos presenta en nuestro continente la
situación de Costa Rica, en que también hay un Premio Nobel y están
llegando allí las armas destructoras.
Después de esto, usted, compañero Fidel, sin ser Premio Nobel de
la Paz está siguiendo una lucha en todo el mundo para salvar a la
humanidad de este gran peligro donde estamos todos abocados, y
pregunto: ¿Cuál es el papel de todos los Premios Nobel de la Paz del
mundo en esta lucha en que usted está enfrascado, y qué dirá la
Fundación Nobel?
Además, ya que está aquí, pienso que Walter —que nosotros lo
vimos en su programa—, que dice que “nuestra única y contaminada
nave espacial”, y yo creo que ahora es “nuestra contaminada y
peligrosa”. Yo creo que Walter le va a tener que agregar ese
pedacito también a su consigna en su noticiero. Esa es mi opinión,
Comandante.
Cmdte.- Muy bien, me parece muy bien.
Tú me has dado una idea, que podría servir para que tengamos un
punto concreto que analizar, bien sencillo.
Yo tengo tres preguntas que quiero hacerles a ustedes y de esas
tres preguntas depende todo. La primera —esta es una pregunta para
todos los que están en esta sala: los diputados, los representantes,
los periodistas, para que la piensen, desde luego, ellos, los que no
son diputados no van a hablar, porque es lo que está establecido, no
podría ser; pero es una pregunta para todos, ustedes que están aquí
en el plenario como diputados pueden hacer un esfuerzo por
responderla—: ¿Cree alguien —anoten— que el poderoso imperio
retrocederá en la demanda de que los mercantes iraníes sean
inspeccionados? Ahí tienen una pregunta.
Viene otra —esto es para todos los cubanos que están en esta
reunión, no es para todos los que están, incluyendo venezolanos o de
cualquier otro lugar—: ¿Cree alguien que a los iraníes, un pueblo de
milenaria cultura, mucho más relacionado con la muerte que nosotros,
les faltará el valor que nosotros hemos tenido para resistir las
exigencias de Estados Unidos? Repito: ¿Cree alguien que a los
iraníes, un pueblo de milenaria cultura, mucho más relacionado con
la muerte que nosotros, les faltará el valor que nosotros hemos
tenido para resistir las exigencias de Estados Unidos?, esa es la
segunda pregunta.
Ahora una tercera, que sería para todos los que están en la sala,
nuevamente para todos: ¿Tienen alguna solución para esta
contradicción? Y yo añadiría... Bueno, no voy a decir lo que añadí
(Risas), traten ustedes de responder esta pregunta, es un ruego que
les hago, porque de ahí depende todo.
Juan M. González.- Comandante, mi familia, mi
hijo y yo nos sentimos comprometidos con nuestro pueblo, con el
mundo y con el pueblo norteamericano.
Yo quisiera, como familia agradecida, trasmitirle al pueblo
norteamericano, al Presidente de Estados Unidos, si me pudiera
escuchar a mi hijo o a mí, que frene inmediato, para que toda
familia del mundo y las de nuestros Cinco Héroes puedan gozar de
felicidad, en familia, como la nuestra. Gracias (Aplausos).
Ofelia M. Ortega.- Comandante en Jefe Fidel
Castro Ruz; Presidente del Consejo de Estado Raúl Castro; nuestro
querido Ricardo Alarcón, Presidente del Poder Popular; diputadas,
diputados e invitados; hermanos y compañeros de la presidencia.
Usted nos ha hablado, Comandante, de la persuasión a Barack Obama,
y creo que nos ha traído precisamente una inspiración para el cambio
que tenemos que lograr. O sea que lo que usted nos ha traído en esta
mañana es el cambio a la novedad de vida y también el síndrome de la
esperanza que tenemos que tener de que las cosas pueden cambiar.
Yo quisiera referirme brevemente a lo que pasó en la pasada
Asamblea, donde el compañero Alarcón nos llamó a una movilización
urgente por Gerardo, y la hicimos, recibimos en nuestro correo
electrónico rápidamente, con una rapidez de acción casi inmediata,
el documento que fue aprobado en la Asamblea, en inglés, en francés,
en español, y lo pudimos circular, con una carta nuestra, a muchas
instituciones en el mundo. Fueron enviados rápidamente, hubo una
movilización inmediata y los resultados fueron evidentes.
Usted nos está llamando, Comandante, a esta movilización que
tenemos que hacer para evitar esta guerra nuclear. Ese es el
llamamiento y tenemos que analizar qué es lo que tenemos que hacer.
Y yo creo que estas tres preguntas suyas vienen con mucha claridad.
En este momento el Consejo Mundial de Iglesias, el Secretario
General, a partir precisamente de todo esto de Hiroshima y Nagasaki,
ha hecho una declaración contra la guerra nuclear, y la Comisión de
Asuntos Internacionales también se ha enfrentado a estos asuntos en
una forma muy directa.
El año pasado, nosotras las mujeres evangélicas de Cuba,
escribimos una carta a Barack Obama, porque el Día de Acción de
Gracias el Presidente de Estados Unidos puede firmar la liberación
de nuestros Cinco Héroes, y escribimos el año pasado pensando que en
noviembre se iba a producir esta novedad; pero vamos a insistir
porque todavía tenemos en noviembre otro Día de Acción de
Gracias. Vamos a insistir para que los Cinco Héroes salgan de sus
prisiones en estas próximas semanas.
O sea que diría que lo que tenemos que analizar, y yo no sé si la
Comisión de Asuntos Internacionales, si una comisión especial,
pudiera orientarnos para esta movilización que tenemos que hacer
ahora, inmediata, después de esta Asamblea, de todos los recursos
que tengamos, de todas las conexiones que tengamos, como ha dicho
nuestra compañera Kenia, del ICAP; o sea, qué acciones concretas
vamos a tomar que incluyan estas tres preguntas que usted nos ha
puesto delante de nosotros y que habla de la resistencia del pueblo
de Irán, que ha sido como nuestra resistencia, y si ese pueblo va a
resistir como nosotros hemos resistido. De manera que tenemos que
enfocarnos en las acciones nuevas que tenemos que hacer, como
Comisión de Asuntos Internacionales, como cubanos, como patria, como
presidencia, todo lo que debemos hacer de ahora en lo adelante,
después de esta inspiración que usted nos ha hecho en esta mañana,
donde nos llama, precisamente, casi con el mismo tema de la
alfabetización de América Latina y de todo el mundo, que ha tomado
Cuba.
Sí podemos, sí podemos movilizar a muchas fuerzas en este momento
para evitar esta guerra nuclear, para asociarnos con estos pueblos
que están al borde de esta guerra, y para tratar de hacer lo que
tenemos que hacer en estos momentos.
Y yo quisiera escucharlo a usted, con algunas palabras que nos
diga cuáles pueden ser estas iniciativas que debemos tomar ahora,
como Asamblea, como pueblo, como Poder Popular, como Partido, como
personas de esta patria nuestra.
Gracias (Aplausos).
Cmdte.- Ofelia, tú has respondido muy bien, para
mí tu respuesta es totalmente satisfactoria, y tú misma has señalado
lo que hay que hacer, que es continuar con el máximo de energía
haciendo lo que explicaste, comunicándote con cuantas personas
puedas y trasmitiéndoles ese mensaje.
Ahora, tú hablaste de fechas en que tú deseabas que estuvieran ya
liberados los compañeros, y yo pensaba lo siguiente, que una semana
es demasiado poco tiempo y diciembre es demasiado tiempo (Aplausos).
Yordany Charchaval De la Rosa.-
Querido Comandante en Jefe Fidel
Castro, compañero Presidente de los Consejos de Estado y de
Ministros, Raúl Castro; Ricardo Alarcón de Quesada, Presidente de la
Asamblea Nacional; diputadas, diputados e invitados:
Hago uso de la palabra en nombre de los universitarios cubanos,
que se llenan de regocijo y alegría al ver a nuestro invicto
Comandante en Jefe en pie de lucha, alertando y guiando a su heroico
pueblo, en momentos tan complejos como los que vive la
humanidad. Hablo en nombre de los 22 atletas que representaron a
nuestro país en el V Campeonato Mundial Universitario de Béisbol,
que hace apenas unas horas se coronó campeón de esa justa, que de
seguro dedican ese triunfo a su pueblo y en especial a usted,
Comandante.
En el Año Internacional de la Juventud los estudiantes y jóvenes
progresistas del mundo, se alistan para celebrar el XVII Festival
Mundial de la Juventud y los Estudiantes, bajo el lema: “Por un
mundo en paz, solidaridad y transformaciones sociales, derrotemos al
imperialismo”, a desarrollarse en el continente africano,
específicamente en Sudáfrica; un festival que estará dedicado a dos
figuras transcendentales en la historia, que son Nelson Mandela y
Fidel Castro (Aplausos).
Comandante, ¿que mensaje le trasmitiría usted a los miles de
estudiantes y jóvenes que se darán cita en ese hermano continente?
Muchas gracias.
Cmdte.- Bueno, sería, más o menos, el que le
trasmití a los jóvenes cubanos cuando me reuní con ellos (Aplausos).
Yo le estaba preguntando a Alarcón por Yoerkis, el que hace los
versos.
Yoerkis.- Aquí, Comandante, al final, en la
última fila.
Cmdte.- Me gustaría oírte. Sí, sí, desde
luego. ¿Tú has pedido la palabra?
Yoerkis.- Estoy reflexionando sobre sus tres
preguntas para contestarle en verso.
Cmdte.- Ah, bueno, correcto, cuando los tengas
pídele permiso a la presidencia de la Asamblea (Aplausos).
Gerardo Hernández Suárez.- Comandante en Jefe;
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro Ruz;
Ricardo Alarcón de Quesada:
Comandante, concreto, muy concreto. ¿Cuál cree usted que puede
ser el papel de la Unión Europea para evitar el conflicto? Y
quisiera su opinión sobre la importancia de que Rusia y China no
vetaran la Resolución del Consejo de Seguridad.
Muchas gracias.
Cmdte.- Mira, Gerardo, no quiero emitir juicios
sobre las cosas que se hicieron bien o mal, lo que importa es lo que
vayan a hacer ahora, y sé que están realmente decididos a luchar
para impedir la guerra, y me parece muy bien eso. Creo que esto
responde a tu pregunta (Aplausos).
Luis M. Ramírez (Bayamo).- Querido Comandante en
Jefe Fidel, he cogido muchas notas de su intervención y hay una en
que usted plantea que hay que ser analista dentro de los problemas y
no tratarlos con viejas ideas, buscar enfoques nuevos de los
problemas.
Hay dos cosas que me hicieron reflexionar y pensar. En este
momento, entre otras cosas que hago en la provincia Granma, soy
Presidente de la Asociación de Pedagogos en esa provincia y tuvimos
la posibilidad de establecer relaciones con pedagogos
norteamericanos.
Nosotros recibimos una delegación grande de pedagogos
norteamericanos en la provincia Granma. Ellos vinieron a Santiago de
Cuba, a Holguín, a Pinar del Río, a Las Villas, a La Habana y a
Ciudad de La Habana y otras provincias, y entonces, como yo era
miembro del buró de dirección, tuve posibilidad de tener contacto
con varios pedagogos norteamericanos; que, por cierto, se ha roto la
comunicación con ellos. Quizás yo debo esforzarme y tratar de
rescatar esos tantos amigos con los cuales convivimos. Me he dado
cuenta en este análisis de que en esta lucha política, ideológica de
que los pueblos nos conozcan, este espacio lo tengo yo que rescatar,
porque encontré magníficos pedagogos, llenos de experiencias y de
amor a nuestro país.
Recuerdo que un día me llamaron y yo estaba entre los 10
pedagogos seleccionados para ir a Estados Unidos. Cuando la vieja
mía se enteró y mi familia: “Oye, tú estás loco, ¿vas a ir para
allá?” Digo: “Sí, sí, para allá voy, estoy en los 10.” Vengan
fotos, venga esto, venga lo otro, y al final no me dieron la
autorización y no pude ir. Pero a partir de este momento estoy
preparado para luchar, para tratar de buscar ese acercamiento que
tanto hace falta, y si esto se está oyendo prácticamente en el mundo
entero, estoy seguro de que muchos pedagogos que estuvieron en
Granma y que amaron este país, se van a sumar a esta lucha en que
nos encontramos nosotros en este momento.
La otra cuestión que usted planteó —es para todos los cubanos que
están en esta reunión—: ¿Cree alguien que a los iraníes mucho más
relacionados con la muerte que nosotros, les faltará el valor para
resistir las exigencias de Estados Unidos? Nosotros, los cubanos,
que amamos mucho a la vida, más que a la muerte, hemos luchado años
y años y más años, seguimos amando la vida y luchando a brazo
partido para que todo aquel que ose meterse en nuestro país reciba
lo que tiene que recibir. Esa es una cuestión que para nosotros
resulta muy importante.
Yo no tengo la menor duda de que los iraníes serán capaces de
resistir todo el tiempo que sea necesario, pero no van a ceder a las
exigencias del gobierno de Estados Unidos.
Esa era mi intervención, Comandante (Aplausos).
Además, le deseo mucha salud en nombre del pueblo de Granma.
¡Viva nuestro Comandante en Jefe! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva la patria! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva nuestra Revolución! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
(Aplausos.)
Reinier Garmendía.- Querido Comandante;
compañero Raúl; compañero Alarcón:
Comandante, le reitero la felicitación por su próximo cumpleaños
y la inmensa alegría de verlo aquí.
Mi pregunta es muy concreta. ¿Cree usted que Israel pueda ser
persuadido para que no ataque a Irán y desencadenen la guerra?
Muchas gracias.
Cmdte.- ¡No! (Risas y aplausos).
Presidente.- Frank Fernández tiene la palabra.
Frank Fernández.- Queridos Fidel, Raúl y todos
los compañeros presentes:
Yo comparto la misma emoción de todo el mundo con verlo
aquí —usted sabe lo que lo queremos— y, sobre todo, verlo en la
forma tan fuerte, tan clara, tan preclara. Uno se siente medio
idiota cuando lo oye razonar a usted, en la forma en que recuerda
los nombres, las cosas.
Yo quiero hacer una pregunta que usted la puede orientar o la
Asamblea. Hay algo muy importante que me preocupa: entre los
artistas, por ejemplo, no me cabe duda de que siempre han tenido la
mayoría una actitud antiguerrerista y siempre han utilizado sus
tribunas de conciertos y de actuaciones para dar sus criterios. Esa
es una vía de divulgación. Pero hay muchos artistas en el mundo y
hay muchos ciudadanos en el mundo que, o no tienen conciertos o, lo
peor, nosotros a veces creemos que con decir las cosas es
suficiente, y usted sabe y sabe no todo el mundo pero una parte
importante del mundo, que las cosas que salen de Cuba casi siempre
son vetadas, son censuradas, no llegan a los medios importantes.
Entonces, meditar, yo decía: Si todos los amigos, los admiradores
de los artistas o de los ciudadanos quisieran llegar a mandar una
carta, ¿qué vía podría utilizarse, si carecen de Internet en muchos
casos y carecen de la información? ¿Qué podría sugerir usted para
que fuera efectivo? Porque a veces uno puede pensar: Yo estoy de
acuerdo con todo, yo siento el mismo deseo de salvar al mundo. Entre
lo que se ha hablado, entre la destrucción del planeta, las guerras
y las crisis económicas hay que hacerse un replanteo, como ya usted
lo ha explicado y casi todo el mundo lo entiende; pero yo me refiero
a cómo hacer llegar nuestra palabra, cómo decirle a cualquier
persona humilde que siente lo mismo que nosotros.
Y yo creo que muchos de nosotros a veces se preguntará: ¿Cómo yo
le hago llegar una carta a Obama? ¿Cómo puedo lograr que lo que yo
pienso se divulgue? ¿Existe alguna posibilidad? ¿Puede hacernos
alguna sugerencia? Esa es mi pregunta.
Cmdte.- Frank, te aconsejo que no le mandes una
carta a Obama, porque deben enviarle seguro millones de cartas y no
se va a enterar de lo que tú dices.
Ahora, tú me haces una pregunta: ¿Qué pueden hacer ustedes para
que se conozcan las opiniones de cada uno de ustedes, que son
positivas? Yo te rogaría que siguieras pensando cómo resolver ese
problema, porque yo no tengo una respuesta concreta para tu
pregunta; es decir, no tengo respuesta, no te puedo decir ahora cómo
hacerlo. Me imagino que debe haber mil formas y tú mismo has
enumerado unas cuantas de ellas. Tú debes conocer a mucha gente que
tienen Internet y otras mil formas, y es lo que te sugiero.
Presidente.- Bueno, compañeros, yo les pido que
seamos aún más breves y que avancemos hacia la conclusión de esta
reunión, porque esta reunión, si nos debe dejar un mensaje muy
claro, aparte de razonamientos, el mensaje del compañero Fidel, es
que hay que actuar, es que hay que volcarse con urgencia en hacer
todo lo que podamos hacer y de una manera además creadora. En estos
días lo hemos discutido bastante y la compañera Ofelia puso el
ejemplo de lo que hicimos ante la situación de Gerardo.
Yo debo decir que Ofelia es una diputada que honra mucho esta
Asamblea, además es una dirigente importante del Movimiento
Ecuménico Mundial, del Consejo Mundial de Iglesias.
Una vez yo la llamé para pedirle que hiciera una gestión con
relación a uno de los tantos percances que ha habido en la historia
de los Cinco, y la verdad es que le tuve que pedir disculpas, porque
ya Ofelia estaba mandando correos y comunicándose con cuanta gente
en este mundo ella conoce. Eso es lo que hay que hacer. Lo que
tenemos que hacer todos, lo que yo les expuse a los compañeros de la
Comisión de Relaciones Internacionales, no solamente aprobar un
documento, no solamente aprobar una declaración, sino, de verdad,
pensar de manera novedosa, y pensar cómo podemos sustituir a la
maquinaria de desinformación del imperio que va, desde el contacto
personal hasta el uso de todas las tecnologías modernas que están al
alcance de muchos de nosotros; pero tenemos que usarlas realmente a
fondo, y, por supuesto, no creo que sea este el momento para hacer
un plan de trabajo, digamos, específico sobre cómo hacer estas
cosas, pero sí es el momento para asumir un compromiso cabal,
realmente, de que vamos a hacer todo lo que podamos hacer.
¿Quieren un ejemplo?, voy a terminar. Gerardo Hernández Nordelo,
yo siempre he dicho lo mismo, todo lo que hagamos por los Cinco,
todo sumado, no es nada comparado con lo que los Cinco hacen por los
Cinco, y lo hacen en condiciones de aislamiento, sin contar con
las..., en el caso de Gerardo, ningún medio tecnológico, apenas el
teléfono, y, por supuesto, la correspondencia. La correspondencia
que ellos tratan de responder. Ellos tienen relaciones con miles y
miles de personas en todo el planeta, y se dedican, desde la prisión
a hacerlo, uno por uno, a responder. Cómo no podemos hacerlo los que
estamos en libertad, los que no tenemos las limitaciones que tienen
ellos.
Se trata, como dijo alguna vez mi amigo Silvio, de poner amor, de
poner amor en lo que hacemos, en lo que hagamos. Yo quisiera que esa
fuera un poco la conclusión de esta discusión, y agradecerle, por
supuesto, al compañero Fidel una vez más, no solamente por haber
venido acá, ante la Asamblea Nacional a explicarnos, a escucharnos y
a responder sobre cuestiones tan vitales, sino porque lleva un buen
tiempo ya haciéndolo. Yo diría que nadie en este planeta está
haciendo tanto por la paz, por la salvación de la humanidad como el
compañero Fidel (Aplausos).
Y tengo entendido que él tiene otras cosas que hacer, su
comparecencia aquí no es su única tarea del día de hoy. Él tiene
muchas y las cumple con pasión revolucionaria, con la energía que él
le pone a todo. Yo quisiera por eso, con el permiso de todos,
pedirle al compañero Fidel que haga las conclusiones de esta sesión
extraordinaria de la Asamblea (Aplausos).
Yoerkis Sánchez.- Permiso, Comandante.
Comandante, usted ha hecho tres preguntas y yo delante del
plenario ahorita comentaba de que las estaba respondiendo en verso.
Yo no quisiera, y disculpe, ya que Alarcón le dio la palabra, que
esta Asamblea terminara y no decirle ese compromiso que ya teníamos
con usted.
Esas armas del imperio/ sé que sí se enfilarán,/ pero el rollo
con Irán/ va a ser un rollo muy serio.
Vemos en el cementerio/ a un imperio con su cama,/ y hoy cuando
Fidel nos llama/ con firmes conocimientos,/ ya sobran los
argumentos/ para convencer a Obama.
Pero también hay que ver/ si ese Obama presidente/ es ahora
inteligente/ y se deja convencer.
Él sí puede resolver/ tamaña contradicción,/ él tiene la
solución,/ pero debe apresurarse/ y ser capaz de zafarse/ de su
propia trabazón.
Muchas gracias, Comandante (Aplausos).
Cmdte.- A mí se me ocurre preguntarme, Alarcón,
si ellos han tenido oportunidad de adquirir o recibir el libro La
victoria estratégica.
Varios diputados.- No.
Cmdte.- ¿No?
Déjenme ver qué les cuento. Bueno, hay unos cuantos que lo tienen
y otros que no lo tienen, a lo mejor no es fácil que lo adquieran
porque lo están imprimiendo. Alvariño tiene papel para
10 000... No, tiene para más, para 60 000; pero bien, eso se va
multiplicando, el propio libro está produciendo recursos, una parte
lo van a vender en los CUC famosos; pero por cada uno que venden en
CUC, cinco se distribuyen en pesos o se obsequian. Es decir que ese
es un problema, más o menos, resuelto.
Ese libro necesita el complemento del otro, yo me comprometí el
día que se hizo el lanzamiento a que iba a hacer el segundo, que es
La contraofensiva estratégica. Bueno, en estos días trabajé mucho en
ese libro, casi casi está, muchas de esas cosas están escritas. Yo
si voy a describir una batalla, no voy a ponerme a inventar ahora,
explicar qué pasó, a qué hora comenzó, cómo fue, los que
participaron y lo que hicieron, las instrucciones que se le dio a la
gente, yo no puedo inventarlas, realmente lo que tengo es que
utilizar el material, conectarlo, ordenarlo todo, y de hecho eso
está ya.
Tengo la esperanza de que hay tiempo, hay tiempo para editar ese
próximo libro y presentarlo. Como dije el otro día, yo me iba a
quedar sin trabajo, porque para mí lo más importante era esta
reunión de la Asamblea (Aplausos).
Para mí era la cumbre del esfuerzo que he venido haciendo y
mañana, desde luego, tendré el gusto de reunirme con los
venezolanos, con Walter, con Mario y con Vanessa, con Izarra; ya eso
estaba acordado y de ahí, bueno, hay algunas personas que han
anunciado que van a hacer una visita, me va a parecer muy útil para
hacerles, más o menos, las mismas preguntas que les hice a ustedes
(Risas).
De ahí, como cosa importante, excepto algunas que surjan, como
tareas, el lanzamiento del libro y por ahora no tengo nada más que
hacer, y creo que me sobra tiempo, tendremos que pensar todos, como
hizo el poeta, habrá que defender algún premio literario. ¿Cómo
llaman a ese que es el del Príncipe de Asturias? ¿Cómo es? ¿Cómo
es el que le dieron a...?
Presidente.- Hay uno que se llama así, Príncipe
de Asturias.
Cmdte.- Oye, creo que ese lo pagan altísimo
ahora; pero más vale que gaste el dinero rápido, porque después no
va a valer nada (Risas).
Los que tienen CUC que compren, que compren libros.
Está muy bien lo que hizo. Yo creo, Alarcón, que debemos hacer
todo lo posible por la parte de humor que tiene y de profundidad,
que divulguemos el poema.
Bien, eso es lo que tengo, y nada más, compañeros, darles las
gracias por esta reunión.
Espero que nos volvamos a ver en otro momento (Aplausos).
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