BAGDAD, 8 de agosto (AFP).— Al menos 60 personas murieron en Iraq
este fin de semana en diversos actos de violencia, indicaron el
domingo funcionarios locales, días antes del inicio del mes sagrado
musulmán del Ramadán, que se ha caracterizado regularmente por el
aumento de los ataques en el país.
La proliferación de atentados reforzó los temores sobre la
seguridad en Iraq, donde más de 100 personas han muerto desde el
inicio del mes de agosto, pese a las declaraciones de confianza de
los jefes militares estadounidenses y en el marco de la anunciada
retirada gradual de las tropas norteamericanas.
El país atraviesa además una crisis política, pues los
principales partidos no logran ponerse de acuerdo en torno al
nombramiento de un primer ministro, cinco meses después de las
elecciones legislativas del 7 de marzo.
Ayer domingo, por lo menos seis personas, entre ellas un niño,
murieron y 44 resultaron heridas en un atentado suicida con coche
bomba cerca de una oficina de correos en Ramadi, 100 km al oeste de
Bagdad, según los servicios de seguridad.
En Faluya, al oeste de la capital, hombres enmascarados atracaron
al propietario de una oficina de cambio, antes de hacer explotar el
vehículo, causando la muerte de dos personas y heridas a nueve,
indicó la policía.
Treinta personas resultaron heridas en dos atentados suicidas con
coche bomba y un ataque con bomba en el oeste y el norte de Bagdad,
según fuentes de seguridad.
El sábado, siete policías iraquíes y un miembro de una milicia
que lucha contra Al Qaeda murieron en actos de violencia.
Mientras que el contingente estadounidense bajará de 70 000 a 50
000 soldados a fines de agosto, el comandante de las fuerzas armadas
de EE.UU. en Iraq, el general Ray Odierno, dijo el domingo que las
fuerzas iraquíes estaban listas para asumir las tareas.