El
Senado estadounidense acaba de reforzar la caza de los inmigrantes
al aprobar, a instancias del Partido Demócrata, una partida de 600
millones de dólares que servirán para desplegar 1 500 agentes en la
frontera de México. La ley, aprobada con el apoyo de los
republicanos, también prevé comprar aviones de vigilancia no
tripulados y mejorar los sistemas de comunicación entre las
distintas agencias encargadas de velar por que nadie traspase
clandestinamente la frontera sur de Estados Unidos.
La medida no tendrá costo para las arcas del Estado pues se
financiará con un aumento del precio de los visados que las
compañías extranjeras instaladas en EE.UU. necesitan pedir para
contratar trabajadores extranjeros cualificados. La subida será de 2
000 dólares por cada visado. Por ese motivo, además de proteger la
frontera, la medida tiene una evidente política proteccionista como
reconoció el senador demócrata, Chuck Schumer, copatrocinador de la
ley: "[Este sistema de financiación] no va a afectar a la industria
estadounidense. Esto afectará a los puestos de trabajo. Esperamos
que se creen algunas vacantes entre esos puestos de trabajo
cualificado".
El Congreso norteamericano aprobó la semana pasada una medida
similar al destinar una partida de 701 millones a fondos de
emergencia para reforzar la seguridad en la frontera con México.
Ambas cámaras deberán ahora armonizar las dos leyes para que el
presidente Barack Obama pueda promulgar una única versión.