La escritora chilena Isabel Allende despliega en Paraty, Brasil,
su aureola de novelista seductora de lectores, que la acompañan
desde hace tres décadas sin perderle ni pie ni pisada ni hacer caso
a cierta crítica que le resta a menudo méritos literarios.
Anclada en el realismo mágico puesto en boga en los años 60 del
siglo ido, y para muchos agua pasada, Allende reivindicó su
pertenencia absoluta a esa corriente literaria, en la cual navega a
sus anchas, sostuvo, sin repetirse en ninguno de sus libros, reporta
Prensa Latina.
El realismo mágico consiste en aceptar que la vida tiene
misterios. Estoy abierta a los sueños, las intuiciones, las
coincidencias. Pero también he escrito historias realistas",
argumentó como quien se defiende.
Paraty, un pequeño poblado que se alza en la Costa Verde del
espléndido litoral de Río de Janeiro, la acoge con calidez en su
Fiesta Literaria Internacional, Flip, devenida surtidor de bienes
del espíritu.
En la época de la colonia fue uno de los puertos exportadores de
oro más importantes del mundo. Hoy la riqueza que quiere difundir es
de otra índole.
La narradora chilena viajó no sólo para participar en la fiesta
sino para presentar en ella su título más reciente, La isla bajo el
mar, la historia de la mestiza Zarité, quien tuvo que luchar
duramente para conquistar su libertad en medio de una sociedad de
plantaciones, esclavista.
Una historia en que ficción y datos reales se mezclan con los
ingredientes que ella sabe esparcir para quien se acerque a sus
libros y los lleve a una página tras otra sin abandonarlos.
Así lo atestiguan los 50 millones de ejemplares vendidos en casi
todo el planeta y las traducciones de sus obras a 30 idiomas, algo
que en Chile, lejos de ser un mérito, se considera índice de esa
escritura puramente comercial, típica de los best sellers, asevera.
En Estados Unidos y en Europa no es ningún pecado que un escritor
venda mucho, pero en Chile sí: cuando un autor es un best-seller,
automáticamente consideran que su obra es de baja calidad", añadió
como quien quisiera librarse de un molesto escozor interno.
Instalada en Estados Unidos, donde reside en compañía de su
esposo norteameicano, William Gordon, sus hijos y nietos, tal vez
sea esa la razón principal por la que no quiera vivir en Chile, un
país que lleva siempre en su corazón, contrapone.
Isabel Allende es una de las estrellas de Paraty y no solo
presentará su libro sino que disertará también sobre la literatura,
sus procesos creativos, su experiencias cvomo escritora, en compañía
de un grande de las letras, el indobritánico Salman Rudshie, Premio
Nobel de Literatura, cuyos Versos satánicos desencadenadores de
duros ataques y polémicas son ya una leyenda.
Paraty recibe el baño bienhechor de la literatura, en un festejo
abierto a todas las artes, que se extenderá hasta el domingo con
homenajes al sociólogo y antropólogo brasileño Gilberto Freyre, al
inmenso Carlos Drummond de Andrade y el recién fallecido José
Saramago.