Con un minuto de silencio, ulular de sirenas y vuelo de palomas,
Hiroshima recordó este viernes los horrores vividos hace 65 años, a
causa del ataque nuclear lanzado por Estados Unidos contra esa
ciudad mártir japonesa.
Más de 55 mil personas se reunieron en el Parque de la Paz para
rendir homenaje a los centenares de miles de víctimas que el 6 de
agosto de 1945 sufrieron los efectos del chantaje atómico de la Casa
Blanca al mundo, reporta Prensa Latina.
Esa fatídica mañana, un bombardero B-29 (Enola Gay) lanzó una
bomba de tres metros de largo, cuatro toneladas de peso y un
kilogramo de uranio-235, bautizada como Little Boy, que explotó a
unos 600 metros de altura.
Más de 65 mil edificios, viviendas y hospitales y 80 mil personas
se volatilizaron instantáneamente. Había 300 médicos, de los cuales
60 murieron y otros 210 resultaron lesionados. Los puestos
asistenciales y de urgencias, así como 18 hospitales,
desaparecieron. Otras 110 mil personas, entre mujeres, hombres y
niños, fallecían poco después carbonizados o mutilados. Hiroshima
fue borrada del mapa.
No satisfecho aún con esa barbarie, el Pentágono lanzó el 9 de
agosto de 1945 un segundo artefacto nuclear sobre la ciudad de
Nagasaki, que causó otras 74 mil víctimas mortales.
En la ceremonia que marcó los primeros 65 años de la tragedia, el
alcalde de Hiroshima, Tadatoshi Akiba, reclamó al gobierno nipón
abandonar el paraguas nuclear de Estados Unidos, que tras la Segunda
Guerra Mundial se convirtió en su principal aliado de seguridad.
Esto, aseguró, representa una obligación por ser Japón el único
país que sufrió el ataque de una bomba atómica y para que nadie más
sufra como nosotros", y afirmó que "Hiroshima era un infierno donde
los que consiguieron sobrevivir envidiaban a los muertos".
Ante un público, que incluía al primer ministro Naoto Kan, Akiba
rindió homenaje a los muertos y a los sobrevivientes "hibakusha",
que sin entender la razón, se vieron envueltos en un infierno más
allá de sus peores pesadillas.
Haruko Moritaki, de la Alianza de Hiroshima por la Abolición de
las Armas Nucleares, criticó lo que consideró una asistencia
"tardía" de Washington a este tipo de ceremonia y aseguró que
Estados Unidos es el único que arrojó bombas nucleares y que además
todavía las posee.
Esos reclamos tuvieron pronta respuesta del jefe del Gobierno
nipón, quien afirmó que la protección nuclear de Estados Unidos
"sigue siendo necesaria" para Japón, según la agencia de noticias
Kyodo.
Aclaró que su país tiene la responsabilidad moral de liderar la
lucha contra las armas atómicas y agradeció la presencia oficial por
primera vez de un representante de Washington y del secretario
general de la ONU, Ban Kim Moon.