El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula, llega este viernes a
la ciudad de Caracas donde sostendrá conversaciones con su par
venezolano, Hugo Chávez, durante la tradicional reunión trimestral
binacional encaminada a impulsar proyectos conjuntos de desarrollo
económico y social.
En la cita anterior, celebrada en Brasilia a finales de abril,
ambos dignatarios suscribieron más de una veintena de acuerdos para
fortalecer la cooperación en las áreas energética, de la vivienda,
cultura, turismo y en el sector agroalimentario, entre otros.
Los estadistas evaluarán los avances en la integración fronteriza
y las perspectivas de mayor colaboración en el ámbito social, junto
a la implementación de las concertaciones.
La estancia de Lula que persigue, además, fortalecer la unión
regional, coincidirá con la visita del secretario general de UNASUR
(Unión de Naciones Suramericanas) Néstor Kirchner, quien arribó al
país la víspera para analizar el conflicto colombo-venezolano.
El diferendo entre los dos países se ahondó tras las acusaciones
de Bogotá sobre la supuesta presencia aquí de guerrilleros de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Ejército de
Liberación Nacional, que motivaron la ruptura de las relaciones
bilaterales por decisión de Venezuela.
Las imputaciones, desmentidas por Chávez, son interpretadas como
un pretexto para crear un escenario de confrontación como antesala
de un ataque armado, alentado por Estados Unidos.
Aunque no necesitamos mediación para sentarnos a conversar como
naciones vecinas, si hiciera falta que Kirchner y Lula avancen con
nosotros hacia la paz con Colombia estamos dispuestos a aceptarlo,
subrayó Chávez la semana previa.
Paralelamente a la agenda oficial, los socialistas venezolanos
convocaron a una manifestación en esta capital a favor de la paz y
en defensa de la soberanía nacional, como recibimiento a los
visitantes.
Tras las reuniones en Caracas, el presidente brasileño y el
secretario general de UNASUR prevén viajar al país neogranadino para
asistir a la toma de posesión del nuevo gobernante de la Casa de
Nariño, Juan Manuel Santos.
En medio de la crisis binacional las expectativas en torno a las
visitas se centran en los posibles esfuerzos diplomáticos para poner
fin al diferendo.
Lula ha reiterado su voluntad de favorecer el diálogo como una
vía para solucionar el conflicto, aunque anticipó que no haría
ninguna propuesta por considerar que corresponde a las partes
involucradas encontrar las soluciones adecuadas.