Los incendios forestales ampliaron este viernes su radio de
acción a al menos 16 regiones rusas, donde más de mil 200 viviendas
quedaron destruidas, mientras el humo en Moscú obligó a suspender 16
vuelos.
Para esta jornada se sumaron a las zonas de los siniestros
forestales la región de Rostov y la república de Daguestán, reporta
Prensa Latina.
De acuerdo con el ministerio de Situaciones de Emergencia, ahora
son 843 los focos de incendios, incluidos 47 originados por la
combustión de la turba, cuya acción provoca una emisión de humo que
este viernes regresó a Moscú luego de la corta tregua de ayer.
Las autoridades medioambientales afirman que el nivel de los
gases contaminantes supera en cuatro veces la norma permisible,
mientras las condiciones de baja visibilidad en el sureño aeropuerto
de Damaedovo obligaron a establecer un régimen especial de
aterrizaje.
Varias tripulaciones decidieron volar a los aeródromos
capitalinos de Sheremetievo y Bnukovo, así como de Kazan, la capital
de Tatarstán, ante la posibilidad dada por la dirección del
Damaedovo de decidir por ellos mismos la realización del aterrizaje.
La visión a las seis de la mañana (hora local) era de apenas 400
metros en el aeropuerto Damaedovo.
Hasta el momento, se mantiene la cifra de 50 muertos provocados
por las llamas, mientras en esta capital se espera un nuevo récord
absoluto de temperatura para el verano, con pronósticos de casi 40
grados en lo que fuera la ciudad del llamado invierno verde.
Las llamas abarcan unas 200 mil hectáreas en grandes regiones de
la Kamchatka, Chukotsk, Siberia, los Urales, aunque la situación más
difícil se registra en la región central, incluida la de Moscú, y en
la zona del Volga.
EL primer ministro ruso, Vladimir Putin, anunció recientemente
que el estado repartirá entre las 14 regiones más afectadas unos
cinco mil millones de rublos (cerca de 167 millones 448 mil dólares)
para ayuda a los damnificados.
Unas 170 mil personas luchan ahora contra las llamas.
El ministro ruso de Situaciones de Emergencia, Serguei Shoigu,
aseguró que se sigue de cerca la situación en las zonas boscosas que
en su momento fueron afectadas por la catástrofe de la central
nuclear de Chernobil, como en el caso de la región de Briansk.
Unas 170 mil hectáreas, cerca del 20 por ciento del fondo
forestal de la referida región, fueron contaminadas por la
radiación.