No imagine solamente usted al poeta en pugna con la palabra
precisa ante la página en blanco, al narrador que prefiere la vida
real a la ficción, al etnólogo que no cesa de indagar en el rostro
múltiple y único de la nación, al diligente responsable de la
Presidencia de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, al gestor
que no deja detalles al vuelo al frente de la Fundación Fernando
Ortiz, al diputado que dialoga con sus electores.
Cuando comparte veladas con amigos, Miguel Barnet cultiva una
afición: el canto. Cualquiera lo daría por sentado, tratándose de un
arte avecindado con el verso. Pero no es solo que le guste hacerlo,
sino que se empeña en hacerlo bien, o al menos, sentirse a gusto con
la interpretación de páginas memorables del cancionero cubano.
"Es que muchas veces, antes de escribir los primeros poemas, soñé
en convertirme en cantante lírico. La capacidad melódica del ser
humano es uno de los prodigios más hermosos de nuestra especie",
afirma el autor de Biografía de un cimarrón."
¿Autores favoritos?
"Ahí están la gran tradición de la canción cubana: Ernesto
Lecuona, Gonzalo Roig, Rodrigo Prats, Sánchez de Fuentes, los
hermanos Grenet. En la trova, Manuel Corona y Sindo Garay. No sé si
otros lo han dicho, pero hay temas de Sindo y de Corona tan
difíciles de entonar como los lieder de Schubert. Y si de
escuchar se trata, nunca dejaré de conmoverme ante las
interpretaciones de Rita Montaner, Bola de Nieve, Beny Moré, Ester
Borja, Merceditas Valdés. Me gusta escuchar óperas de Leoncavallo y
Puccini, sonatas de Beethoven y Mozart, valses de Strauss y operetas
de Lehar, pero algo tremendo ocurre con nuestras músicas folclóricas
y en general con la cultura popular cubana. Esos toques salidos de
las manos de un Trinidad Torregrosa y un Jesús Pérez son
insuperables."
¿Y Nilo Menéndez?
"Era primo de mi padre. Su canción Aquellos ojos verdes es
un clásico. Vivió 63 años en Estados Unidos y murió en 1987. Su
deseo fue reposar en Cuba y así se cumplió. Yo tuve que ver con esas
gestiones. En Cuba depositamos sus cenizas en 1990. Nilo escribió
otras canciones que debían ser mucho más difundidas No fueron tus
ojos, No me digas nada, Alma, Besos bajo la
luna. Por muchos años acompañó al piano a Rosita Moreno."
¿Cuál canción te hubiera gustado componer?
"Una rosa de Francia, de Rodrigo Prats."
¿Y qué ópera?
"Una que no se haya escrito todavía. Cuando oí el Cimarrón
en la escena, con la música del compositor alemán Hans Werner Henze,
pensé que de haber sido músico, y no poeta, me atrevería a ponerle
sonido a alguna de mis historias. A fin de cuentas mi escritura sin
la música no estaría completa."