Hanoi cumplirá mil años. Los festejos se organizan en grande para
el 10 de octubre de este año. Nadie sabe exactamente qué día el rey
de la dinastía Ly fundó a Hanoi, pero fue en el año 1010. La fecha
—mes y día— de homenaje a la capital de la República Socialista de
Viet Nam la determinó el gran desfile de la victoria frente al
colonialismo francés, celebrado el 10 de octubre de 1954, ocasión en
que la ciudad fue toda engalanada de flores y sus árboles
aparecieron podados figurando los más caprichosos y artísticos
volúmenes verdes, gracias a los artistas botánicos que tanto abundan
en Viet Nam.
Esta ciudad de unos 22 millones de habitantes, no es aquella
donde los escombros sellaban las calles y muchos no dejaban ver los
restos de viviendas. No hay huecos abiertos en las aceras a
propósito, para tratar de sobrevivir a los constantes bombardeos de
los agresores norteamericanos que querían borrarla del mapa. Puentes
y urbanizaciones nuevas rodean hoy aquella urbe heroica que nació
como capital el día en que el rey de los Ly, reconociendo los
parajes relativamente cercanos a la montañosa Ninh Binh, sede del
Reino, avistó un caudaloso y ancho río que a él le pareció un
majestuoso e imbatible dragón ascendente. Poéticamente lo llamó así:
Thang Long, significado en su lengua. Llegó al delta y esa vastedad
circundante lo dejó impresionado y decidió trasladar a esa llanura
la capital, nombrándola Hanoi, la ciudad bañada por el río Rojo como
la arcilla de sus fondos.
Hoy, para festejar su milenio, Hanoi es llamada La ciudad del
pasado y del futuro.
El país todo reconoce como buena la milenaria decisión del rey Ly,
pero el gran símbolo humano de esta ciudad será Ho Chi Minh, y los
demás héroes que la defendieron.
Son variados y numerosos los hechos con los cuales se festejará
el milenario cumpleaños, entre ellos serán inauguradas más de veinte
obras importantes, desde el punto de vista económico y social, entre
ellas, sin eufemismo, una moderna ciudad dentro de otra en la cual
habrá, entre numerosos centros, uno para atletas de alto
rendimiento, otro para salud preventiva, comercio y muchos más. Por
lo pronto, cualquiera que llegue hoy a Hanoi verá algo realmente
maravilloso que llaman El camino cerámico: un mural de varios
kilómetros de largo que artistas vietnamitas y algunos invitados
extranjeros, realizan desde hace años para vestir el viejo muro de
concreto que protege de avalanchas de agua o lodo partes de Hanoi.
Hanoi, siempre ha sido una especie de ciudad jardín. Cualquiera
que la haya conocido durante la guerra recordará que
persistentemente hubo un mercado de flores —al menos uno en los días
cruentos— alrededor del Lago de la Espada Restituida, sitio donde
cuentan —historia y leyenda— que el bravo Le, líder defensor de la
capital asediada por invasores en el siglo XVI, enterró la espada
con la cual había arrojado a los intrusos que, derrotados, tuvieron
que regresar por donde mismo vinieron.
Esta saga se ha repetido más de una vez en Viet Nam, y quizás
dentro de un milenio parezca también una leyenda la estampida yanki
de aquel pequeño y poblado país cuya capital cumple mil años.