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¿Por qué Artemisa y Mayabeque?
La nueva División Político Administrativa que
se discutirá el domingo por los diputados a la Asamblea Nacional
plantea la creación de dos nuevas provincias a partir del territorio
de la actual provincia La Habana y de la incorporación de los
municipios de Bahía Honda, Candelaria y San Cristóbal,
pertenecientes a la de Pinar del Río. Las nuevas provincias se
llamarán Artemisa y Mayabeque, ¿por qué esos nombres?, ¿qué
tradición tienen en esas zonas?
Artemisa: no solo por la historia
Quizás fue la planta aromática de hojas blancuzcas por el envés y
flores en racimo con el centro amarillo, o tal vez Artemisa, la
diosa cazadora, la que dio nombre a ese suelo rojo. Canta el poeta
Jesús Orta Ruiz, El Indio Naborí, que del arco de esa deidad
salieron flechas de coraje y sonrisa, a clavarse en la noche para
traer la aurora.
Mausoleo
a los mártires de artemisa, también un símbolo para la nueva
provincia.
Fue cuando esa tierra aportó la mayor cantidad de combatientes a
la gesta del Moncada. Y solo ese motivo bastaría para elegir el
nombre de Artemisa para la nueva provincia, porque de historia se
hacen los pueblos. Tan es así que el día del aniversario 57 de la
salida hacia el cuartel Moncada, Fidel regresó a rendir tributo a
aquellos 28 héroes.
De todos modos, la capital que nacerá el próximo año traerá
también notables ventajas a los habitantes de sus 11 municipios: la
ubicación privilegiada en medio del territorio acortará la distancia
promedio desde cada uno de estos, con lo cual el traslado tomará
menos tiempo y evitará los actuales grandes gastos de combustible.
Además, su proximidad con la zona en perspectiva de desarrollo
industrial del puerto de Mariel permite avizorar fuertes lazos
comerciales para la zona.
Desde la era colonial, la joven ciudad había sido usada como
centro de operaciones del ejército español en la región oriental de
la provincia de Pinar del Río, por lo cual el General Antonio Maceo
la bombardeó. Más tarde, resultó el cruel destino de los
reconcentrados de aquel entorno, cuando la barbarie de Weyler. Y a
mediados del siglo XX los poblados y municipios aledaños se
abastecían de sus industrias y negocios.
No es la primera vez que quienes la circundan traban relaciones
mercantiles y económicas de todo tipo con Artemisa.
La nueva provincia sobresale por su peso en la economía, sobre
todo en la producción diversificada de alimentos, entre ellos los
cultivos varios, huevos, así como la cría de ganado mayor, de cerdos
y el acopio de leche.
Solo en la capital, dispone de fábricas de cemento y asbesto
cemento, la industria de materiales de la construcción y la química,
que produce plaguicidas. Y también cuenta con la Productora de
Ómnibus y Conformadora de Metales de Guanajay, la metalurgia de San
Cristóbal, las conservas de Candelaria y otros renglones.
La Habana pasa por Mayabeque
Mayabeque, nombre que se ha propuesto para una de las dos nuevas
provincias en el proyecto de ley que analiza la Asamblea Nacional
del Poder Popular en el actual V Periodo de Sesiones, que se celebra
por estos días en el Palacio de las Convenciones, tiene una singular
e interesante historia.
Puente
chiquito sobre Río Mayabeque.
La leyenda hace referencia al cacicazgo de Habanaguex en el sur
de La Habana, y Mayabeque fue el nombre autóctono del río que riega
el fértil valle donde se asientan hoy varios de los municipios
habaneros, aunque acorde con varios relatos, los aborígenes
siboneyes lo bautizaron también con el apelativo de Güinicajinal. Lo
cierto es que era el afluente más importante de la vertiente
meridional de la región, cuyas fuentes constituyen en su mayor
caudal las del Ojo de Agua, de Catalina, por lo que deben
considerarse como fuentes remotas las lomas que se levantan al sur
de Jaruco.
Al entrar en la llanura se divide por efecto de la canalización
artificial y también natural en multitud de brazos y zanjas que
constituyen el sistema de riegos establecido en el valle de Güines.
Por esta razón y por la de su curso por esa ciudad recibe el nombre
de Güines hasta los terrenos del antiguo hato de San Pedro de
Mayabeque, que toma este último nombre, con el cual sigue hasta su
desagüe en la costa meridional, en el golfo de Batabanó.
En carta escrita en 1514 al rey Fernando II de Aragón (el Rey
Católico), el conquistador y Teniente Gobernador de la isla
Fernandina (Cuba), Diego Velázquez de Cuéllar (1465-1524), narra lo
que el español cautivo, apellidado García Mejía, le contó de los
indios y de su aventura en esa zona, acariciada por el río Mayabeque.
Aun cuando hay contradicciones al respecto, se afirma también que
en su desembocadura, por disposición del propio Velázquez, se fundó
la villa de San Cristóbal de La Habana el día de Santiago del año
1515, antes de ser trasladada a la costa norte, razón por la cual
los historiadores hallan explicación a la frase en latín que aparece
en el escudo de armas de Melena del Sur "HIC PRIMO HABANA CONDITA
EST" (Aquí primero fue fundada La Habana), mientras que a finales
del siglo XVIII se contemplaron varios proyectos para construir un
canal que entroncara las aguas del Mayabeque con La Chorrera, con el
propósito de enlazar a este territorio con la capital.
Desde este sitio sureño, Pedro de Barba partió con Hernán Cortés
para la conquista de México; y desde el mismo sitio salieron
expediciones a La Española, Jamaica, Puerto Rico y Tierra Firme, o
sea, a Yucatán, México y Veracruz, sin olvidar Centro y Suramérica.
El río que conocemos hoy es uno de los más grandes e importantes
de la zona, que corre de norte a sur. La prosperidad económica de la
región, como resultado de los beneficios de ese cauce, fue un factor
fundamental para que comenzara a construirse el Camino de Hierro a
Güines, que sería el primer ferrocarril de Iberoamérica y el primer
gran centro productor y exportador, ingresándole grandes capitales,
al convertirse en núcleo y cuna de la industria azucarera nacional,
llegando a poseer 94 ingenios en toda su jurisdicción.
Sus aguas son motivo de satisfacción de bañistas en verano y
también para los que prefieren disfrutar de la playa del mismo
nombre del río, en la localidad de Melena del Sur.
La influencia del nombre en la zona hizo que al triunfo de la
Revolución y al adoptarse la creación de las regiones como un
eslabón intermedio en la División Político-Administrativa de
aquellos años, se aglutinaran varios de los actuales municipios en
la región de Mayabeque
La nueva Mayabeque, de 3 732,73 km2, bañada por la
misma serpiente de agua dulce, muestra hoy el fruto de una obra que
le ha llevado a un significativo potencial agropecuario, no solo por
sus fértiles tierras, sino también por el ímpetu y la nobleza de sus
pobladores. Al propio tiempo, esa misma Revolución la ha dotado de
una inestimable capacidad industrial, atributos que ya la muestran
con fortaleza y fiel a su historia. |