El
balance de los últimos cinco meses y los discretos avances que
muestra el sistema de comercialización en Ciudad de La Habana y La
Habana, evidencian su flexibilidad al poder diseñarse a la medida y
estar apto para coexistir en diferentes formas.
Las
Comisiones Agroalimentaria y de Atención a los Servicios
coincidieron en que lo anterior será posible si se cumple con la
legalidad, el orden, el control, la disciplina y la exigencia, no
solo durante campañas coyunturales.
Este reordenamiento que involucra a numerosos organismos,
instituciones y entidades aún es joven, por eso las comisiones
acordaron postergar por un año el análisis y disponer así de mayor
tiempo para realizar una mejor y más acertada evaluación.
Entre los señalamientos hechos por los diputados estuvieron la
incomodidad que provoca en la familia la lejanía de los mercados y
puntos de venta, la baja calidad de algunos productos, la lentitud
en la decisión de bajarles los precios, la pérdida y el desvío de
los envases (cajas y sacos) que suscitó amplia discusión, la
incorrecta planificación en determinadas cargas y las vías para
fortalecer el vínculo del productor con la población.
El actual sistema de comercialización tiene como principal
objetivo evitar que se pierdan, por problemas organizativos, el
esfuerzo de los trabajadores y los recursos materiales.
El grupo de trabajo reiteró que los costos de la ineficiencia en
la comercialización no los puede continuar pagando el pueblo, y que
el Estado deje de asumir los gastos indebidos.
Otros aires estimulan hoy la agricultura, la base se fortalece
con un personal hasta hace poco en cargos improductivos, pero las
toneladas que suministra, en cantidad y surtido son inferiores a las
demandas de las Empresas Comercializadoras y esto es visible en las
tarimas.