El gobernante Partido Laborista de Australia remató al
defenestrado primer ministro Kevin Rudd, al descartarlo de la
campaña electoral de su sucesora, Julia Gillard, reporta Prensa
Latina.
Tras deponerlo en una suerte de motín partidista, el Laborismo ni
siquiera lo invitó a promocionar la candidatura oficialista a las
elecciones del 21 de agosto, según confirmó la propia Gillard.
La premier intentó evitar el tema, pero ante el acoso mediático
explicó la marginación de Rudd, sacado el pasado mes de la noche a
la mañana, por pérdida de liderazgo interno.
Gillard aseguró que el otrora jefe de gobierno se concentraría en
su feudo electoral, Griffith, donde muchos votantes cuestionaron
éticamente la insurrección laborista de junio último.
Para contrarrestar tal criterio, la actual gobernante defendió a
Rudd de las críticas del ex líder laborista Mark Latham, quien lo
acusa de filtrar información perniciosa sobre su partido.