La tensión continuaba subiendo de tono en Italia por la reciente
ruptura entre el primer ministro Silvio Berlusconi y el presidente
de la Cámara de Diputados y su principal aliado, Gianfranco Fini,
reporta Prensa Latina.
Los enfrentamientos entre Berlusconi y Fini amenazan la
estabilidad del gobernante Pueblo de la Libertad (PDL), fundado en
2009 tras la fusión de Forza Italia y Alianza Nacional y con mayoría
absoluta en el parlamento.
Berlusconi resta importancia a la crisis y dice estar convencido
de que el PDL mantendrá la supremacía parlamentaria, aunque los
partidarios de Fini anunciaron la creación de un grupo con al menos
50 parlamentarios.
De ser así, la cómoda mayoría absoluta estará en peligro ya que
la coalición en el poder cuenta con 344 diputados de un total de
630, lo cual podría conducir a elecciones anticipadas a las
previstas para 2013.
Berlusconi instó la víspera a Fini a dejar su cargo en el
parlamento ante crecientes disensiones, a lo que el segundo
respondió con una rotunda negativa que a juicio de expertos abrió
una brecha mayor entre ambos.
El primer ministro consideró que el PDL no puede pagar el precio
demasiado alto de divisiones públicas por lo cual insistió en la
dimisión de Fini, cofundador de la organización política.
El deterioro de las relaciones se inició con las críticas del
líder parlamentario al Ejecutivo por el empleo reiterado de decretos
leyes para aprobar normas y acortar trámites parlamentarios a
voluntad.
Fini también cuestionó la cruzada antimafia del gobierno y se
opuso a la llamada ley mordaza, impulsada por Berlusconi para
limitar el uso y difusión de las escuchas telefónicas en
investigaciones oficiales.
Por todo ello, en abril pasado el primer ministro le echó en cara
a Fini su falta de lealtad y le acusó de movilizar una oposición
interna destructiva, lo que ahondó sus ahora irreconciliables
diferencias.