Matar es la clave para el éxito de acciones militares. Matar a
suficientes insurgentes posibilita que las fuerzas invasoras y
ocupantes de EE.UU. sometan y subyuguen a los sobrevivientes. Los
verdaderos vencedores en Oriente Próximo son las corporaciones
basadas en EE.UU. que quieren explotar los recursos de países ricos
en energía y minerales como Iraq, Afganistán e Irán. Los mercaderes
de la guerra corporativos de la industria de la defensa ganan como
reyes. Suministran los instrumentos para los asesinatos, los
mercenarios contratados y otros materiales, equipos y suministros
derrochadores y costosos para nuestras interminables guerras contra
el terror.
Mattis tiene un sólido currículo en el negocio del asesinato
militar. Fue teniente coronel en la invasión de Iraq por EE.UU. en
1991, dirigió a los marines en la invasión de Iraq en el 2003,
encabezó el ataque de EE.UU. contra la ciudad iraquí de Faluya en el
2004 y ayudó a planear el sitio que destruyó la ciudad y mató a
miles de civiles iraquíes. Mattis también comandó las primeras
tropas que llegaron a Afganistán en el 2001.
Describiendo sus sentimientos sobre la gente en Afganistán, el
general Mattis dijo: "... es una tremenda diversión dispararles. En
realidad es bastante divertido combatir en su contra, sabéis. Es
terriblemente gracioso. Es divertido disparar a alguna gente. Estaré
ahí mismo con vosotros. Me encanta la pelea".
Mattis dijo a sus soldados que: "Sed corteses, sed profesionales,
pero tened un plan para matar a todo el que encontréis".
Según las informaciones, Mattis dijo a sus soldados durante la
Operación Tormenta del Desierto en Iraq: "Es la misión de cada
marine en el batallón que envíe a un iraquí muerto de vuelta a su
mamá".
Tal vez el general del ejército en la Segunda Guerra Mundial
George S. Patton, Jr., sea un modelo para Mattis en su glorificación
de la locura militar y el placer de matar. Patton dijo: "¡Magnífica!
En comparación con la guerra todas las otras formas de esfuerzo
humano son reducidas a la insignificancia. ¡Que Dios me ayude, me
encanta!" y "Ningún hijueputa ganó una guerra muriendo por su
patria, la ganó haciendo que el otro pobre hijueputa muera por la
suya". Patton también dijo: "EE.UU. adora a un vencedor, y no tolera
a un perdedor, por eso EE.UU. nunca ha perdido una guerra y nunca la
perderá". Por cierto, eso fue antes de nuestras malhadadas aventuras
militares en Corea, Vietnam y Afganistán.
El secretario de Defensa Robert Gates calificó a Mattis como "uno
de los dirigentes en el combate y pensadores estratégicos más
destacados de nuestras fuerzas armadas, y trae consigo una mezcla
esencial de experiencia, discernimiento y perspectiva a este
importante puesto". Cuando se le preguntó por la retórica sedienta
de sangre de Mattis, Gates hizo caso omiso de una reprimenda oficial
contra Mattis y dijo que fue hace cinco años.
En Afganistán, las fuerzas de EE.UU. y de la OTAN siguen
aumentando. La cantidad de militares del Pentágono muertos hasta
ahora durante este mes es de más de 20, con 14 muertos la semana
pasada. En junio, murieron 102 soldados de las tropas de ocupación,
incluidos 60 estadounidenses. Más de 1 145 soldados norteamericanos
han muerto en esa nación centroasiática, y una cantidad innumerable
de civiles nativos. No hacemos recuentos de víctimas del "enemigo",
porque, como dijo el secretario de Defensa Rumsfeld, "la muerte
tiene una tendencia a alentar una visión deprimente de la guerra".
Nuestra crisis económica está directamente vinculada al coste de
la guerra. Cuesta un millón de dólares por año mantener a un solo
soldado en Afganistán. El presupuesto 2010 del Pentágono es de 693
000 millones de dólares, lo que sobrepasa todos los demás programas
de gastos discrecionales combinados —mientras nuestro déficit
aumenta vertiginosamente. Necesitamos desesperadamente dinero para
crear puestos de trabajo ecológicos, reconstruir nuestra
infraestructura que se desmorona y mejorar la educación.
El presidente Obama reemplazó al general McChrystal por el
general Petraeus como general comandante de las fuerzas de EE.UU. y
de la OTAN en Afganistán. McChrystal había hecho observaciones
despectivas sobre Obama y la conducción de la guerra por su
gobierno. Petraeus era jefe del Comando Central y será reemplazado
por Mattis. Obama dijo: "La guerra es algo más grande que cualquier
hombre o mujer, sea soldado raso, general o presidente".
La guerra en Afganistán es una gran perdedora. La inclusión de
otro militar demente que piensa que "es divertido matar" no impedirá
que se hunda como el Titanic. Solo el fin de la guerra salvará a
Obama.
Un reciente sondeo de ABC/ Washington Post estableció que la
gente piensa que la guerra no vale la pena, por un margen de 53 a
44. Un sondeo de NBC-Wall Street Journal dijo que un 62% del pueblo
estadounidense dice que el país va en la dirección equivocada y que
la tasa de aprobación de Obama es de 45%, con una desaprobación de
48%.
El presidente Obama fue el político más exitoso en EE.UU. que
pareció encantado de ser elegido al máximo puesto en el país. El
cumplimiento de su promesa de paz, esperanza y cambio habría sido
exitoso. Sin embargo, si no concluye la locura militar de matar por
diversión, se convertirá en un perdedor en 2012 y condenará a la
ruina a su partido en noviembre.