Es el descontento manifestado por no pocos ciudadanos de ese
país, que ya a principios de julio habían recogido más de 100 000
firmas de personas negadas a la realización del encuentro en la
mencionada sede, las cuales pondrían en manos de Bud Selig,
comisionado de las Grandes Ligas, quien rehusó reunirse con líderes
de grupos que rechazan la ley.
Roberto Lovato, perteneciente a una organización que defiende los
derechos humanos de los latinos, explicó que ellos estaban seguros
de la presencia de Selig en el hotel Marriot para una reunión, pero
cuando intentó entrar a entregarle las firmas, o dárselas a algún
funcionario de la Liga de Béisbol de Estados Unidos, "nos echó la
policía de Anaheim".
Con anterioridad, Arizona protagonizó violaciones de los más
elementales principios de dignidad que despertaron la ira de la
población. En 1990, la Liga Nacional de Fútbol (NFL, siglas en
inglés) le retiró el montaje del conocido Super Bowl o Super Tazón
—al término de la temporada— después de que votantes de ese estado
rechazaron una medida para honrar a Martin Luther King Jr., con un
feriado estatal respetando el salario.
Una cuarta parte de los peloteros de las Grandes Ligas proviene
de países caribeños de habla hispana y se sabe cuántas artimañas
emplean los "scouts" al servicio de esa carpa para contratarlos, sin
reparar en el daño que causan al deporte de los países de nuestra
área.
Ya se han escuchado las voces de beisbolistas y entrenadores
negados a participar en el choque, si en definitiva mantuvieran a
Arizona como escenario, lugar donde cumplen sus entrenamientos de
primavera al menos la mitad de los 30 elencos enrolados en la lid
estadounidense.
El sindicato de jugadores también ha expresado su desacuerdo con
la designación de Phoenix para efectuar el Juego de las Estrellas
2011, mientras Bud Selig, sin ofrecer una respuesta aún, trata de
ganar tiempo para ver si baja la marea, mientras se parapeta detrás
de una ambigua frase: "Lo hemos hecho bien y lo continuaremos
haciendo bien".
A estos acontecimientos es preciso agregar la decisión de José
Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo, quien anunció en
un comunicado publicado en mayo que no autorizaría combates de
mexicanos en Arizona, como respuesta a esta ley.
Hace más de 60 años, el pelotero negro Jackie Robinson removió
los cimientos de este deporte en Estados Unidos cuando —por su
probada calidad— debió ser admitido en las Grandes Ligas. Ahora no
pocos piensan que la situación actual invita a la reflexión en busca
de un cambio.