Bailando en el Salón Rosado

OMAR VÁZQUEZ
omar.vc@granma.cip.cu

Desde hace más de seis décadas, el Salón Rosado de La Tropical ha devenido punto de encuentro para los que gustan bailar nuestros ritmos. Muchos de sus intérpretes lo han tenido como termómetro de popularidad gracias a una aureola abonada por el paso inicial por su escenario de Chapottín y sus Estrellas (heredero del Conjunto de Arsenio Rodríguez), la Banda Gigante de Beny Moré (que le da nombre al lugar), la Aragón y otras agrupaciones imprescindibles.

Foto: Ricardo López HeviaDespués de una reparación a fondo, una nueva etapa se abre ahora para la instalación, en la que debe predominar la línea de lo más auténtico de la música popular cubana, el compromiso de los artistas, la responsabilidad del Instituto Cubano de la Música y ARTEX con su manejo, el respeto del público y la disciplina social. El punto de partida contó con la actuación de Adalberto Álvarez y su Son, y otros populares artistas y la presencia de un nutrido grupo de destacadas personalidades del arte y la literatura, entre ellos varios Premios Nacionales.

El concierto de El Caballero del Son propició que el defensor de las ruedas de casino tocara el significativo Bailando en La Tropical y éxitos de su más reciente producción discográfica.

El Rosado, que fue calificado por el reconocido musicólogo y productor discográfico Ned Soublette, en The New York Times, como "la Catedral del baile en América Latina", exhibe en su historia otro trascendente capítulo: haber sido escenario en el Cubadisco 1997 de El Son más largo del mundo, ejecutado durante 100 horas consecutivas por 95 agrupaciones y bailado por 40 000 personas, rompiendo así el de 30 horas impuesto el año precedente en la Discoteca Antilla Cosmopolita, de Barcelona.

 

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