Nueva visualidad egipcia

Arte contemporáneo de ese país árabe este verano en el Memorial José Martí

VIRGINIA ALBERDI BENÍTEZ

Pintura, fotografía, escultura, instalación y video: el arte contemporáneo egipcio se expresa a través de un conjunto de obras que acompañaron a la Semana de la Cultura de ese país árabe en La Habana. La muestra, que ocupa la sala transitoria del Memorial José Martí en la Plaza de la Revolución, constituye el resultado de la acuciosa selección de Khaled Hafez, artista y curador de prestigio, con presencia en las Bienales de Dakar del 2004 y 2006; la de Singapur del 2006; la de Sharjah en el 2007; y con el sueño de participar en la próxima Bienal de la Habana.

La primera sorpresa que se lleva el espectador proviene de cómo, dentro de una diversidad de lenguajes, el hilo conductor refleja una articulada correspondencia con la tradición visual de una cultura milenaria.

Foto: Yander ZamoraInstalación de Huda Luffi.

Llaman la atención las esculturas tejidas en hojas de palma datilera de Ahmed Askalany, Guardianes del Templo, que franquean la entrada a la sala de exposiciones; y una instalación de Huda Luffi, a base de prendas textiles que se reproducen sostenidas en el aire.

Si bien estas realizaciones volumétricas nos remiten a una lectura simbólica, la intención del resto de la muestra guarda una relación mucho más estrecha con el título bajo el cual las agrupó Khaled; Tierra de hiperrealidad. No se trata de que predomine un lenguaje hiperrealista, ese que hizo escuela en Estados Unidos a partir de la estricta reproducción de la imagen fotográfica mediante procedimientos pictóricos, sino de una comprensión totalizadora de realidades superpuestas.

Foto: Yander ZamoraA la derecha, la pieza de Adel El Siwi.

Es por ello que la manipulación fotográfica de Nermine Hammam en la serie En el mar tienda a expresar, más que el paisaje, un estado del alma, o que las dimensiones de la pieza de gran formato impresa sobre tela de Sabah Naim establezcan un nexo diferente con la composición figurativa.

Los rejuegos cromáticos de Reda Abdesalam, a partir de la gama de azules, y las texturas desplegadas en vastas superficies por Wael Darwesh nos colocan ante artistas que han sabido asimilar las vanguardias occidentales a las fuentes líricas domésticas que alimentan sus poéticas.

Si acaso pudiera hablarse de cercanías con el hiperrealismo, tendríamos que detenernos en la obra de Hany Rashed, pero cuando este aborda la temática de los viajes aéreos, nos hace pensar más en la deconstrucción mítica de un fenómeno contemporáneo.

Un magnífico ejemplo de recreación de las figuraciones de la Antigüedad, recontextualizadas bajo cierta ironía posmoderna, se halla en la pieza de Adel El Siwi: una figura masculina —supuesto arqueólogo— junto a una mujer semidesnuda en un fondo dorado.

Dejo para el final un comentario sobre dos artistas que desde puntos de vista diferentes y con diversos propósitos, parecieran reciclar el pop art: Hazem El Mistaky y Mohamed Abla, uno muy próximo a los códigos de la gráfica; el otro, autor de una tela sobre la que se recortan siluetas negras. Ambos nos recuerdan que en la tradición egipcia la geometría y la regularidad eran normas de representación, muchísimo antes de que a Warhol se le ocurriera reeditar las repeticiones de la cultura de masas.

Completa la muestra, auspiciada por el Consejo Nacional de las Artes Plásticas y la Embajada de Egipto en Cuba, una selección de videos de Hala Abu Shay, Mohamed Allam, Ahmed Basiony y Ahmed El Shaer, cada uno imbuidos de estéticas renovadoras e inquietudes conceptuales.

 

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