Alrededor de 30 civiles murieron en dos incidentes violentos
entre grupos insurgentes extremistas somalíes y fuerzas
gubernamentales apoyadas por la Misión de la Unión Africana en
Mogadiscio (AMISOM), informaron este miércoles fuentes sanitarias.
El jefe de servicios de ambulancias en esta capital, Alí Muse,
afirmó que la mayoría de las víctimas murieron o fueron heridas por
esquirlas de obuses de mortero en la zona del céntrico mercado de
Bakara, mientras que otros quedaron en medio de disparos cruzados,
reporta Prensa Latina.
Miembros de la milicia radical islámica de Hizbul Islam
dispararon a las tropas del presidente de transición somalí, Sharif
Sheik Ahmed, en las localidades de Hodan y Wardhigley, después de
que los rebeldes iniciaran una ofensiva contra el Palacio
Presidencial de Mogadiscio.
El portavoz de Hizbul Islam, Mohamed Abdi Arus, advirtió que los
ataques perpetrados por su grupo eran un mensaje para las nuevas
fuerzas de la UA que llegarán a Somalia por acuerdo de la cumbre de
la Unión Africana (UA), que concluyó la víspera en Uganda.
Hemos causado muchas bajas entre los soldados gubernamentales,
hemos destruido camiones militares y conseguimos arrebatarles una
zona de la ciudad, afirmó Arus a los medios de prensa locales.
El segundo combate tuvo lugar en el distrito de Dhobley,
fronterizo con Kenya, donde siete personas perdieron la vida, dos
civiles y cinco extremistas islámicos de Al Shabaab, informaron
fuentes oficiales.
Somalia carece de gobierno central desde 1991 y desde esa fecha
sufre una guerra intermitente e interminable entre grupos
extremistas que intentan imponer la versión más radical de la ley
islámica Sharia.
Desde mayo del pasado año, una ofensiva de la insurgencia, unido
a la hambruna y a una persistente sequía, junto a la piratería en el
norte, hacen que Somalia viva la peor situación humanitaria de su
historia, según ONU.