La justicia colombiana condenó a 30 años de prisión al teniente
del Ejército Alejandro Ramírez por el asesinato de un campesino en
2002, quien fue presentado por el oficial como guerrillero dado de
baja en combate, reporta Prensa Latina.
El hecho ocurrió el 9 de septiembre de 2002, cuando tropas de la
Cuarta Brigada del Ejército reportaron la muerte en combates con las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), de Orlando de
Jesús Idárraga.
Sin embargo, la fiscalía logró establecer que la víctima era un
agricultor, quien fue retenido por los militares cuando se dirigía a
una reunión en una escuela rural.
Ramírez fue condenado en primera instancia por el Juzgado Penal
del Circuito de El Santuario, Antioquia, por el delito de homicidio
en persona protegida, y el Tribunal Superior del departamento
confirmó la condena en su totalidad.
Este hecho se suma así a los cientos de casos denunciados en el
país por lo que aquí se conoce eufemísticamente como falsos
positivos (ejecuciones extrajudiciales), es decir, el asesinato de
civiles inocentes a manos de militares, quienes lo presentan luego
como guerrilleros muertos en combates.
El pasado año, durante una visita a Colombia el relator especial
de Naciones Unidas Philip Alston afirmó que las ejecuciones
extrajudiciales constituyen casi una práctica sistemática en este
país.
En su opinión la política de incentivos del gobierno a los
militares que entreguen cuerpos y armamento de integrantes de los
grupos armados ilegales es el principal favorecedor de los
asesinatos de civiles hechos pasar como guerrilleros o criminales.