Los simulacros de guerra conjuntos de Estados Unidos y Surcorea
concluyeron su primera fase en el mar del Este, que incrementaron
las tensiones en las naciones vecinas de la norteña península
asiática, reporta Prensa Latina.
En esos ejercicios militares de cuatro días codificados Espíritu
Invencible, participaron 21 navíos, incluyendo el portaaviones
nuclear "USS George Washington", 200 aeronaves y ocho mil militares,
según un portavoz del estado mayor surcoreano.
Surcorea intervino con su el portaaviones "Dokdo", de 14 mil
toneladas, el submarino "Son Won-il", de mil 800 toneladas, y varios
cazas de combate F-15K, entre otros.
El Pentágono envió, además. por primera vez aviones de combate
F-22 Raptor, los cazas más avanzados del mundo, que durante esas
maniobras tenían la capacidad de alcanzar, en media hora desde su
despegue la República Popular Democrática de Corea.
Esas operaciones se concentraron principalmente en ejercicios
anti-submarinos, que incluyeron la detección y ataques simulados
contra supuestos aparatos enemigos y un simulacro de ofensiva a
fuerzas especiales de un supuesto país infiltrado por vía marítima,
explicó la agencia de noticias Yonhap.
También se realizaron maniobras de entrenamiento en aguas
cercanas a la isla surcoreana de Ulleung, a unos 120 kilómetros de
la costa oriental para transportar combustible y otros suministros
por mar y aire en una situación de supuesta amenaza.
Esas maniobras, las mayores celebradas en la península en tres
décadas, representan las primeras de una serie que Estados Unidos y
Corea del Sur que organizarán con carácter mensual hasta finales de
este año.
Según fuentes militares surcoreanas, las próximas maniobras
conjuntas tendrán lugar a mediados de septiembre en el mar
Occidental (mar Amarillo).
Acerca de esas previsiones, el diario Rodong Sinmun denunció que
Estados Unidos y Surcorea planean desarrollar hasta finales del 2010
más de 10 simulacros de guerra conjuntos, a excepción del presente,
incluidos el ejercicio codificado como "Ulji Freedom Guardian" y
otros antisubmarinos.
El órgano oficial del Partido del Trabajo de Corea asegura que al
ejercer la amenaza militar a la RPDC, Washington y Seúl intentan
recuperarse de su derrota diplomática en la palestra de la ONU y
justificar su complot contra el Estado norteño.
Pyongyang descartó su implicación en el ataque con torpedo que
hundió la corbeta Cheonan y el Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas condenó el ataque en una declaración presidencial, pero sin
implicar a la RPDC.
China expresó su oposición a los ejercicios militares conjuntos
en el mar Amarillo, que la separa de la península coreana, y
manifestó su "profunda preocupación" por los simulacros que pueden
afecten a su seguridad.