Con
la fuerza telúrica de sus imágenes, irrevocables en el tiempo, hoy
por hoy Wifredo Lam se confirma como el creador cubano de las artes
visuales de mayor alcance universal.
La
exposición Viaje entre el Caribe y las vanguardias, que a lo
largo de este verano ocupa el centro de atención en el Museo de
Bellas Artes de Nantes, la ciudad francesa donde nació Julio Verne,
ha hecho del autor de La jungla un personaje altamente
valorado al ser descubierto en la integridad de su trayectoria por
jóvenes que tenían una información histórica sobre la importancia
del pintor sagüero en la renovación artística del siglo XX, pero que
no poseían el alcance real de ese aporte.
Lo más importante de la repercusión de la exposición de Nantes es
que ha devuelto al público europeo un Lam que se muestra en el trono
de la más palpitante actualidad artística, al margen de la
especulación mercantil. Es decir, un Lam que no es visto como aquel
que se subasta a precios exorbitantes (el pasado 28 de mayo el
remate de su cuadro Sur les traces alcanzó la cifra récord de
1,42 millones de dólares en Sotheby’s), sino en la elevada estatura
de una obra capaz de generar una lectura acorde con los tiempos que
vivimos.
Lam tiene mucho que decir en estos días por la síntesis cultural
que se refleja en su pintura, la reivindicación tercermundista, la
autenticidad de su visión mestiza, y la revelación de los mitos.
Valen, como si se acabaran de escribir, las palabras que hace 60
años pergeñó don Fernando Ortiz sobre el maestro: "... no se detiene
en el mundo de las realidades visibles y penetra en el ultramundo
donde están las figuras que sólo se descubren por la mentalidad
introspectiva, a manera de una visión parasensorial".
Al comentar la exposición de Nantes, el crítico francés Gilles
Bounoure señaló que se estaba ante la "experiencia poética ejemplar"
de un artista que "con su inmensa capacidad de invención hizo surgir
un mundo nuevo espléndido y plenamente libre en la pintura".
Desplegada hasta finales de agosto, esa muestra retrospectiva,
mucho mayor que la que hiciera el Museo Drapper a fines del 2001 y
comienzos del 2002, exhibe 78 pinturas y dibujos.