La existencia en la Loma del Capiro de partículas formadas por la
solidificación rápida de rocas derretidas, muestran que el lugar fue
testigo del meteorito de Chicxulub, en Yucatán, hace 65 millones de
años.
Reinaldo Rojas, director del Museo Nacional de Historia Natural,
explicó a la AIN, que en el área existen piedras provenientes del
fondo marino y restos de iridio, lo que ubica ese sustrato en la
zona de México cuando los dinosaurios habitaban la tierra.
Luego de una década de estudios junto a investigadores de
universidades y otras instituciones de Japón, México, España y Cuba,
mostramos estos restos como evidencias del cataclismo, aseveró.
Entre los hallazgos figura que la parte inferior de la corteza
terrestre de ese lugar contiene microfósiles de animales, que
habitaban en el planeta en el cretácico terciario, agregó.
Cuando el meteorito cayó en México, el entonces fondo del Mar
Caribe y el borde de la península se disgregaron, y al reordenarse
conformaron lo que hoy se conoce como las provincias de Villa Clara,
Matanzas, La Habana y Pinar del Río, aseveró.
En Dos Hermanas, elevación ubicada en Santa Clara, donde está la
Loma del Capiro, se encuentran los vestigios más completos del
impacto del aerolito, porque los depósitos hallados tienen hasta 900
metros de espesor, mientras los de México y otras áreas oscilan
entre dos y tres.
Oscar Álvarez, especialista del Instituto de Geofísica y
Astronomía de Cuba, explicó a la AIN, que por sus valores el lugar
debe protegerse, e integrarlo a la red de centros de educación de
historia ambiental y natural.
El sitio tiene cualidades únicas en el país, y testifica las
consecuencias del gran impacto del Chicxulub, que cambió la
geografía, provocó una crisis ecológica mundial con lluvias y
enfriamiento por largo tiempo, lo cual condujo a la extinción de la
vida en el mar, y la muerte de los dinosaurios, concluyó.