.— Un nuevo casquillo taponador
más ajustado es la última variante de autoridades estadounidenses
para intentar detener el masivo derrame de crudo en el Golfo de
México, informaron noticiarios.
Según detalló el ex almirante de la Guardia Costera Thad W. Allen,
expertos comenzaron este sábado a remover anteriores sellos de la
fuga en colaboración con personal de la empresa British Petroleum
(BP).
Allen, designado por el presidente Barack Obama como responsable
de la respuesta federal ante la catástrofe ambiental, comentó a
reporteros en Nueva Orleans que máquinas sumergibles harán el
trabajo fundamental en las profundidades.
La nueva campana estará plenamente operacional dentro de los
próximos siete o 10 días y se supone que limite el vertido de
alquitrán por debajo de los 15 mil barriles diarios, explicó el
funcionario.
El mayor desastre ecológico en la historia norteamericana se
inició el 20 de abril con la explosión y hundimiento de la
plataforma Deepwater Horizon, administrada por BP y donde murieron
11 trabajadores.
Como solución final, la corporación europea apuesta por la
perforación de dos pozos de alivio, una tarea que comenzó el 2 de
mayo y ha avanzado alrededor de tres mil 900 metros en el subsuelo
marino.
Especialistas de British Petroleum indicaron que los conductos
adicionales atravesarán el silo dañado e inyectarán barro y cemento
para sellar la fuga, que ya lleva más de 80 días perjudicando flora
y fauna en el sur de este país.