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Un pedido opositor de un debate nacional en torno a la exportación
de gas, coincidió con el inicio de una negociación de pronóstico
reservado entre el gobierno y el consorcio transnacional que explota
el recurso.
La congresista Susana Vilca, del Partido Nacionalista, dijo que
el tema, por su trascendencia para el futuro energético del país,
exige un debate nacional sobre el tema del gas, pues la población
debe saber toda la verdad sobre el tema.
De esa manera, indicó, podrán conocerse de las negociaciones, que
la oposición considera contraria a los intereses nacionales, entre
los gobiernos de los últimos años y el consorcio transnacional que
explota el gas de la región sur andina de Camisea.
El planteamiento de Vilca se enmarca en una campaña de
organizaciones sociales y políticas y expertos contra la exportación
de gas, la cual considera que atenta contra el abastecimiento del
mercado interno al comprometer casi la mitad de las reservas
probadas, aunque el gobierno dice que el potencial gasífero del país
es mucho mayor.
La exportación también es cuestionada porque el consorcio paga
tributos sólo por el precio del gas recién extraído, mucho menor que
el que pagan los consumidores nacionales, por lo que la venta deja
tributos exiguos.
En medio de esa campaña, el gobierno instaló ayer una
renegociación con el consorcio Camisea, en busca de que el precio de
exportación sea aumentado para que los tributos sean más altos o
estos sean directamente incrementados.
El ejecutivo lanzó la semana pasada un decreto que ordena esa
negociación, la cual fue recibida fríamente por los ejecutivos del
consorcio, según los cuales la exportación es materia de contratos
privados imposibles de modificar, por lo que el precio no puede ser
cambiado.
La reunión inicial se realizó ayer, a cargo del ministro de
Energía y Minas, Pedro Sánchez, y ejecutivos de la empresa de
contratos petroleros, Perúpetro, de un lado, y representantes del
consorcio, del otro.
La cita fue breve y nada fructífera, según un diario local, que
estima las negociaciones demandarán al menos seis meses, y se limitó
a la lectura del decreto que dispone que las regalías por el gas de
exportación no podrán ser menores a las que paga el destinado al
mercado interno.
El gerente de la transnacional Pluspetro, Roberto Ramallo, dejó,
tras la reunión, abierta la posibilidad que el consorcio demande al
Estado peruano por lo que llamó intento de modificar unilateralmente
el contrato vigente.
El gas destinado al consumo local paga regalías de 1,20 dólares,
mientras el de exportación apenas paga 0,16 dólares, en ambos casos
por millón de unidades térmicas británicas (BTU), medida
convencional.
El bloque social, técnico y político que rechaza la exportación
señala que el consorcio opera en condiciones contrarias a la ley y
al interés nacional y ha incumplido lo contratado en diversos
puntos, por lo que Perú debe aprovechar para recuperar el gas.