Ustedes saben que en cualquier centro de
trabajo se encuentra al héroe del trabajo y se encuentra también al
vago.
Entonces, ¿qué resulta? Si nosotros no organizamos debidamente el
trabajo, si no nos organizamos correctamente, el héroe va a estar
trabajando para el vago. Si desaparece la explotación de clase, si
desaparece la explotación del trabajador por el capitalista, debe
desaparecer la explotación del héroe del trabajo por el vago, por el
parásito, por el que no hace absolutamente nada.
Si nosotros creyéramos que todo el mundo tiene una extraordinaria
conciencia revolucionaria, y que todo el mundo se va a portar bien
en virtud de esa supuesta conciencia, y que todo va a marchar bien,
¿en qué incurriríamos? En idealismo, en una apreciación incorrecta
de las realidades. Incurriríamos, sencillamente en una equivocación.
Y en muchas cosas se ha actuado partiendo de ese punto de vista, y
olvidando que la organización hay que hacerla, y que al hombre hay
que formarlo, y que en la etapa de tránsito del capitalismo al
socialismo y al comunismo, son indispensables determinados medios de
organización y determinados resortes en virtud de los cuales la
producción se mantenga, la producción se eleve, se vaya creando la
conciencia, se vaya creando la disciplina.