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Al rescate del rey de la montaña
Actualmente la provincia de Granma necesita 1
300 mulos. En el futuro la demanda será mayor para los programas de
desarrollo del Plan Turquino
Eugenio Pérez Almarales
Más de 40 años lleva Ramón (Mongo) Arévalo Velázquez loma arriba,
loma abajo, bordeando riscos, de día y de noche, confiando la vida a
su caballo y al arria de mulos que un día su padre le enseñó a
dominar, como el mayor de sus legados.
Mongo tiene una de las mejores arrias de Granma, con ella ha
ganado varios reconocimientos, por el cuidado que tiene con sus
mulos, a los cuales no les falta agua, ni comida, lo mismo hierba de
Guinea, tejana, caña, king grass, maíz. "Los mantengo herrados, les
busco buenos aparejos, les hago guardia. Un mulo puede trabajar más
de 20 años pero para ello hay que darle una esmerada atención",
afirma.
Ramón
Arévalo Velázquez, más de 40 años recorriendo el lomerío.
Sin embargo, hace unos años Mongo era uno de los pocos hombres
que se dedicaban a estas labores y además obtenía buenos resultados.
Desde el 2004 en Granma morían cada año más mulos de los que
nacían. Las causas eran muy disímiles, por sobreexplotación,
envejecimiento, hurto o sencillamente por dejar a la espontaneidad
la reproducción, sintetizó Ramón Aguilar Betancourt, presidente de
la ANAP en la provincia. De modo que se hizo ineludible generalizar
las buenas prácticas o el noble y robusto animal desaparecería de la
región.
EL MEJOR EJEMPLO
Después de Guisa, Bombón, Pueblo Nuevo, Los Corrales y Guamá, y
de dos pasos de río, se llega a la finca Media Luna, del campesino
Diego López Carrazana, con quien también es obligatorio hablar, si
se trata de reproducción de mulos en Cuba.
“Es
una de las labores más rentables para el campesino”, afirma Diego.
"He llegado al 100% de natalidad anual: 12 yeguas, 12
nacimientos, y no bajo del 80%", asegura.
"Pienso que eso de llevar obligada la yegua al burro es una
equivocación. Si la yegua está en celo, busca al burro. Por eso
tengo dos sementales, uno en el potrero y otro en la corraleta.
Claro, eso no pueden hacerlo quienes no cuentan con machos en su
tierra.
"Desde que comencé, he logrado más de 50 mulos, y los vendo,
según la prioridad que establece la Agricultura, en 6 000 pesos cada
uno, con más de un año de edad. Es una de las labores más rentables
para el campesino", asevera.
—¿Y qué hace un enfermero reproduciendo mulos?
Sorprendido de que supiera ese detalle, responde: "Trabajé 12
años como enfermero, pero soy de familia campesina, siempre me ha
gustado el monte. Regresé y he tenido muy buenos resultados. La
enfermería me ha sido útil. A mis animales los atiendo yo, si hay
que operarlos, ponerles sueros¼ todo se lo hago yo".
Enamorado del trabajo y de la naturaleza, Diego, de 43 años, es
productor de leche, de huevos, mango, palmiche, guano, además cría
gallinas de Guinea, codornices, faisanes y protege en sus tierras a
una colonia de jutías.
EL VALIOSO APORTE DE UN VETERANO
Experiencias como las narradas y la sabiduría propia son
plataforma para el quehacer de Ulises Ochoa Aguilera, ganadero con
trayectoria de medio siglo, quien asumió, en marzo último, la
responsabilidad de atender el programa de desarrollo mular desde la
Delegación Territorial del Ministerio de la Agricultura.
"Para detener las pérdidas trabajamos por duplicar este año los
nacimientos, que en el 2009 fueron solo 258. El año pasado se
perdieron 340 mulos por diversas causas, principalmente por mal
manejo, por explotación indiscriminada", afirma.
El plan en marcha incluye establecer 40 patios con 25
reproductoras cada uno; ya funcionan 34 puntos de monta en el
lomerío, con burros a los que los campesinos pueden llevar sus
yeguas.
La provincia, que incluye la mayor porción de la Sierra Maestra,
tiene unos 4 000 mulos, y necesita otros 1 300 para cubrir sus
necesidades actuales. En el futuro próximo la demanda será mayor,
por los programas de desarrollo económico del más alto macizo
montañoso de Cuba. De modo que la realidad indica la urgencia de
revitalizar el desarrollo mular en zonas como estas.
"Este año se asignó una cuota de maíz para las arrias, y pienso
para los sementales. Promovemos la siembra de caña y king grass, y
que atiendan adecuadamente a los animales", añade Ochoa.
"En zonas llanas de varios municipios organizamos fincas de
desarrollo para apoyar a la serranía. Ya hay experiencias, como en
Cauto Cristo y Niquero, con 20 bestias, listas para el traslado a
las lomas, donde las formarán para el trabajo", agrega.
Muchos campesinos piensan que los mulos no tienen que estar
confinados solo a las montañas. Y tienen razón. Aunque la prioridad
es el territorio montañoso, también podrían emplearse en zonas
llanas de difícil acceso. Lo ideal, por ejemplo, es que el vaquero
tenga dos caballos para mover ganado y un mulo para el trabajo
diario, para cuidar", argumenta.
"Este programa tiene posibilidades objetivas de triunfar, pero
tenemos que inmiscuirnos todos y así lograr una contribución real a
la multiplicación de este medio de transporte en la serranía",
confiesa esperanzado.
ALARMA Y ACCIÓN
Jesús Infante López, presidente de la Asamblea Provincial del
Poder Popular, uno de los impulsores del programa de recuperación
mular en el territorio, es un convencido de que no basta con
alarmarse, es preciso actuar, hacerlo pronto y con paso firme.
"Las zonas beneficiadas por el Plan Turquino exhiben un amplio
desarrollo social; sin embargo, en la esfera productiva no hemos
correspondido con ese esfuerzo que ha hecho la Revolución por el
mejoramiento humano. La recuperación económica de la montaña prevé
multiplicar la producción cafetalera, con un ambicioso programa para
el 2015, y su traslado depende, en gran medida, de los mulos.
"La multiplicación de esos animales —añade Infante— también es
vital para impedir que pierdan otras cosechas, como el mango, la
mandarina, el zapote¼ El empeño dará muchos frutos.
"Cuando una tarea se planifica bien, cuando existe voluntad, se
puede avanzar mucho, y eso es lo que ocurre en Granma. Casi con los
mismos hombres, con la misma base genética, con igual forma de pago,
hablamos de duplicar los nacimientos de mulos en un año. Disciplina,
rigor y la aplicación de la ciencia, son claves, en aras de que la
producción mular adquiera nuevamente el preponderante papel que le
corresponde para contribuir al desarrollo económico y social de
muchísimos territorios."
Como bien dijo un peninsular si el mulo no existiera habría que
inventarlo |