La nueva ley de Arizona ha generado polémicas entre la
administración del presidente estadounidense, Barack Obama, y el
territorio norteño, afirmó hoy el líder de una organización pro
inmigrante, reportó Prensa Latina desde Washington.
Tamar Jacoby, presidente de ImmigrationWorks, expresó que el país
ya está dividido en dos por esta legislación, tanto que ambos lados
no pueden escucharse ni entenderse.
La disputa subió de tono luego de que el Departamento de Justicia
de Estados Unidos presentara este martes una demanda en el Tribunal
de Distrito en Phoenix para objetar la constitucionalidad de la
medida.
Para Jacoby la demanda del gobierno sólo atizará las llamas del
debate. La Casa Blanca sostiene que la legislación constituye una
usurpación de funciones federales pues un estado (del país) no puede
establecer sus propias leyes de migración según lo enunciado en la
proclama.
Turistas, inmigrantes legales, o ciudadanos estadounidenses que
no puedan probar su estatus sufrirán innecesariamente las
consecuencias de la aplicación del estatuto firmado por Jan Brewer,
gobernadora de Arizona.
Los partidarios de la ley consideran razonable su implementación
ante la supuesta inactividad del gobierno frente a la inmigración
ilícita.
El 50 por ciento de los estadounidenses encuestados por Today
Gallup piensan que las autoridades federales deben concentrarse más
en frenar el flujo de inmigrantes indocumentados.
La misma pesquisa revela que el 45 por ciento de los
entrevistados cree que lo más oportuno es trazar un plan sobre el
destino de los que ya pisan suelo anglosajón.