La ejemplaridad de los directivos y funcionarios es uno de los
factores tomados en cuenta por el Estado cubano para desarrollar una
estrategia que contribuya a la jerarquización de la función de
control.
Ese concepto está contenido en la ponencia que presenta este
martes en la ciudad guatemalteca de Antigua la contralora general de
la República de Cuba, Gladys Bejerano, en una reunión continental de
esta esfera, reporta Prensa Latina.
A Bejerano, vicepresidenta del Consejo de Estado en la isla, le
corresponde coordinar la primera sesión técnica de la XX Asamblea
General Ordinaria de la Organización Latinoamericana y del Caribe de
Entidades Fiscalizadoras Superiores.
El tema en ese momento de la cita es Jerarquización de la Función
de Control del Estado. Intercambio sobre las Mejores Prácticas.
La amplia redacción de la ponencia, a la cual tuvo acceso Prensa
Latina, expone un proceso de recopilación de información, análisis y
reflexión sobre los aportes que Cuba puede hacer en esta materia.
Incluye el trabajo algunos de los aportes enviados por las
entidades de Brasil, Guatemala, Colombia y Ecuador que sirven de
base para ilustrar coincidencias y diferencias en cuanto al
ejercicio de la función de control en los países de la región.
En sus conclusiones, luego de detallar esa labor en Cuba,
menciona los factores sobre los cuales se enfoca la estrategia
respecto al asunto, uno de ellos la responsabilidad administrativa y
probidad absoluta de los directivos y funcionarios.
Afirma la sistemática rendición de cuentas como pilar fundamental
para la evaluación de los resultados de su gestión y del estado de
control sobre los recursos que manejan. Destaca la participación
real de los trabajadores y sus organizaciones sindicales en todos
los procesos de dirección.
También, la planificación como instrumento para la eficiencia y
la implementación de sistemas de control interno adecuados a las
características de las organizaciones laborales.
Otro punto es la definición de los mecanismos reguladores
generales de la economía, a fin de determinar el ordenamiento legal
y los aseguramientos institucionales indispensables.
El conocimiento y respeto de la legalidad, con el máximo rigor en
la exigencia de su cumplimiento, y la prevención como dirección
estratégica fundamental para el enfrentamiento a la corrupción
administrativa, igualmente son factores señalados.
La ponencia explica cómo en Cuba no solo las instituciones
ejercen la función de control estatal, sino un sistema en el cual se
imbrican tanto los órganos y organismos especializados en tales
funciones, como los trabajadores y sus organizaciones.
Estas en cada una de las locaciones de trabajo, la comunidad y la
sociedad civil toda en su conjunto, agrega.
Se rompe así, asegura, la dicotomía Estado Sociedad Civil, toda
vez que el poder político pasa a construirse y sus funciones a
ejercerse sobre la base de los intereses y la participación directa
de las clases y sectores sociales tradicionalmente excluidos.