El funcionamiento estable de 90 talleres de repentismo infantil,
en Cuba, evidencia que la actual generación de improvisadores tiene
el relevo garantizado, para mantener viva la cultura campesina.
Durante el panel La enseñanza de la décima: metodología y
tradición, desarrollado en la XLIII Jornada Nacional
Cucalambeana, en la ciudad de Las Tunas, se conoció que a este
proyecto están integrados mil 500 niños.
Por idea del poeta Alexis Díaz Pimienta, los talleres se
concibieron hace 10 años para la improvisación, pero algunos
territorios también incluyen la interpretación de música y danza
campesinas.
Clases de ortografía, redacción, literatura y cultura general,
forman parte permanente de los contenidos académicos en los
colectivos infantiles amantes de la décima, -la estrofa nacional-
como la definió el poeta criollo José Fornaris, en el siglo XIX.
En varios programas de la Jornada Cucalambeana han estado
presentes los pequeños improvisadores con características
peculiares, mientras mañana, último día de la Jornada, se anuncia
una canturía infantil.
Las Tunas, una de las primeras provincias en iniciar el proyecto,
tiene entre sus planes crear una brigada artística en la que estén
representadas las distintas manifestaciones de la cultura campesina.
Para hacer realidad esta idea, el territorio cuenta con
unos 100 alumnos en los talleres, fundamentalmente de las zonas
rurales, y con el asesoramiento de la Casa Iberoamericana de la
Décima.