Cuba emprendió la utilización de la paja como combustible para
las calderas de centrales azucareros, a fin de disminuir el consumo
de fuel oil.
El Ministerio del Azúcar importó máquinas que recogen, apilan y
empacan el residuo, en este caso de la caña, en los campos tras la
cosecha o en los centros de recepción y beneficio de la gramínea, en
pruebas en cinco provincias.
Orlando Gutiérrez, del área de mecanización de la empresa
agroindustrial Argentina, de la provincia de Camagüey, dijo a la AIN
que los exámenes han dado buenos resultados en la conformación de
pacas de 250 kilogramos.
El mecánico Ángel Ramírez, quien recibió preparación para el uso,
arreglo y mantenimiento de los nuevos aparatos, informó que con
suficiente paja disponible la compactadora puede hacer un bulto cada
minuto y medio.
Como complemento a esta inversión se instalan molinos para
triturar el combustible renovable en los ingenios que se benefician
de la labor de las empacadoras.
Adán Galbán, director del central Argentina, el cual produce
azúcar crudo y refino, manifestó que en época de zafra la paja se
mezcla con el bagazo residual de la molida de la caña para abastecer
a los hornos.
Precisó que cuando sólo se está en el blanqueado del dulce, el
tiempo se comparte con el consumo de fuel oil.
En Camagüey la industria Ignacio Agramonte, igualmente
refinadora, también montó una estación de trituración de la paja de
la caña.
Con una humedad del 30 por ciento, ese combustible renovable
desprende más calor que el bagazo cuando sale de los molinos, y una
tonelada de este último material es comparable a la energía calórica
brindada por 190 litros de fuel oil.