Desde este fin de semana, dos inmensas banderas, la enseña
nacional y otra del 26 de Julio, se agitan, al compás del viento,
desde la Loma del Capiro, punto natural más alto de la ciudad de
Santa Clara.
Las astas, remozadas con motivo de las celebraciones en Villa
Clara del acto central por el Día de la Rebeldía Nacional, fueron
colocadas en ese lugar en 1988, reporta la AIN.
Ese año se construyó el monumento que perpetúa el combate de la
columna Ocho, encabezada por el Comandante Ernesto Ché Guevara, en
la Batalla de Santa Clara.
La brisa del verano las trae y lleva constantemente, y como están
ubicadas en la cima de la elevación, a unos 176, 5 metros de altura,
se pueden apreciar desde diferentes lugares de la urbe.
El espéctáculo es maravilloso porque rompen con su colorido los
diferentes tonos de verde que emanan de la elevación.
La loma del Capiro es un símbolo para los santaclareños, los
historiadores y cronistas de la época recuerdan que en siglos
pasados resultaba fuente segura, para los residentes de la ciudad,
de frutas, plantas medicinales y otros bienes.
Luego, el Che, con su talento como estratega militar decidió el
avance por el lomerío para burlar las fuerzas del ejército de la
tiranía que lo superaban en armas, y hombres.
Así se inmortalizaron las elevaciones, y la acción bélica quedó
perpetuada con el monumento escultórico que José Lázaro Bencomo, (Delarra),
erigió con motivo del aniversario 30 aniversario de la victoria
rebelde.
La obra consiste en un obelisco que reposa sobre una base de
mármol y representa la unión de armas de fuego con diferentes
calibres, proyectados hacia el cielo y unidas por un aro, los que
significan la defensa de la Patria.
Este conjunto fue declarado Monumento Nacional de la República de
Cuba, el 30 de enero de 1990.