Granma
publicó el pasado jueves un comentario sobre el incumplimiento en el
pago del impuesto del transporte terrestre, que también se conoce
como impuesto de circulación o de la chapa. La reacción inmediata e
ingenua de un amigo cercano, buen profesional, disciplinado, fue
confesar que por primera vez conocía sobre el procedimiento para el
pago de dicho impuesto, pues hasta ese momento creía que cumplía ese
deber cuando pagaba el seguro del auto que le adjudicaron por
méritos hace diez años.
Él llevaba diez años sin pagar el impuesto terrestre y lo
insólito de esta historia no es tanto que no lo haya pagado, sino
que en todo este tiempo ni la institución tributaria ni ninguna otra
entidad oficial, como la policía por ejemplo, le haya exigido por su
clara violación al fisco.
El desconocimiento de la ley no exonera de responsabilidad al
individuo, pero este es un ejemplo clásico de los problemas de falta
de exigencia y disciplina que tenemos, la debilidad del actual
sistema tributario y la expresión de que cuando se habla de
institucionalidad no es solo que funcionen las instituciones como
está establecido, sino que impidan la impunidad en el cumplimiento
de la obligaciones legales de todo ciudadano, porque eso genera la
anarquía en cualquier sociedad.
Ahora mi amigo tendrá que pagar una gran cantidad de dinero entre
la deuda y la penalidad del recargo, y someterse a la torturante
burocracia de la oficina tributaria. En cualquier otro lugar le
hubiese costado más esta morosidad en el pago del impuesto.
Cuando uno lee las noticias y comentarios de lo que sucede en
otros países, se percata de que situaciones de impago de este tipo
en aspectos tributarios posiblemente solo ocurran en Cuba, porque no
sabemos nada, hasta ahora, de impuestos, tasas y contribuciones que
son, sin embargo, aspectos básicos para otras muchas naciones por el
fondo económico que representan esos ingresos.
En otros países, el régimen tributario está diseñado para evitar
estos fenómenos de morosidad o evasión tratando de simplificar el
sistema, es decir, hacer los trámites más sencillos y de fácil
comprensión, a la vez que crear los organismos e inspectores
especializados dedicados a esta tarea, y hacer las legislaciones
imprescindibles para actuar con toda energía.
Hay muchas naciones donde existe la figura del recaudador de
impuesto, quien ejerce una función preventiva al advertir de la
infracción al ciudadano desde los primeros momentos, enviándole por
lo menos un aviso cuando no se ha pagado a tiempo alguno de los
impuestos establecidos, mucho más ahora que el control está
favorecido por la automatización.
Las disposiciones contra la mora en la mayoría de los países son
fuertes y obligan al contribuyente a pagar una sanción por cada mes
de retardo; en algunos lugares es el equivalente al 10% del total
del impuesto. Si excede del 200% del impuesto o retención, según el
caso, el asunto ocupa la atención del sistema judicial, al
considerarse que ya es grave la violación.
Y es que sin la recaudación de los impuestos esos estados no
podrían funcionar de modo adecuado, no dispondrían de fondos para
financiar los servicios públicos de sanidad, educación, defensa,
sistemas de protección social (desempleo, prestaciones por invalidez
o accidentes laborales), o para cosas aterrantes como costear los
gastos de las guerras.
Según los principios establecidos por el gobierno de Estados
Unidos, por ejemplo, los contribuyentes que dejan de pagar sus
impuestos, son una seria amenaza para la economía norteamericana.
Por eso la evasión fiscal, evasión tributaria o evasión de
impuestos es una actividad ilícita y habitualmente está contemplada
como delito o infracción administrativa que puede conducir al
ciudadano incumplidor al encarcelamiento o a pagar una fuerte multa.
Para la Oficina Tributaria norteamericana, conocida por sus
siglas como el IRS, estas acciones "socavan la confianza pública" y
por eso en Estados Unidos la ley permite al tribunal imponer una
multa de hasta 25 000 dólares cuando se concluye que el
contribuyente es responsable de ocasionar retrasos en el pago o no
hizo la retribución por cualquier causa.
Pero también puede emprender procesos de mayor rigor y sentenciar
a prisión a los individuos que violen las leyes de impuestos.
Los hechos prueban que se puede estar encumbrado en las
posiciones políticas, ser famoso en cualquier ámbito, o constituir
una empresa de amplias ramificaciones, que si se violan los
impuestos el sistema actúa de manera implacable, o de lo contrario
estaría en permanente crisis.
Un caso muy sonado lo constituyó en 1973, durante la
administración de Richard Nixon, la situación del vicepresidente
Spiro Agnew, quien fue acusado de evasión de impuestos y de aceptar
dinero de contratistas privados, destituido y luego reemplazado por
Gerald Ford, posterior presidente de los Estados Unidos.
Pero hay otros muchos ejemplos:
Randall Cunningham, un ex congresista republicano por California,
fue condenado a ocho años por fraude y a pagar 1,8 millones de
dólares por evadir impuestos. Cunningham fue un piloto de la guerra
de Vietnam, cuyos actos inspiraron la película Top Gun.
Martha Stewart es una exitosa empresaria que construyó una vasta
fortuna gracias a revistas y programas de televisión. Un juez de
Nueva York la condenó a 5 meses de prisión acusándola de mentir
acerca de una transacción accionaria con el objetivo de evadir
impuestos.
Richard Hatch, fue el primer ganador del "reality show" de la
televisión estadounidense "Survivor". Más de 50 millones de
televidentes lo vieron triunfar frente a otros 15 contrincantes en
el concurso que tuvo lugar en una isla lejana. Fue acusado por las
autoridades fiscales de no declarar el premio de un millón de
dólares que obtuvo en el programa. Tampoco había pagado por sus
ingresos personales en el trabajo. Enfrentó una condena de hasta
cinco años de cárcel y multas de 250 000 dólares por cada uno de los
cargos de evasión fiscal.
El principio de tanta exigencia por los impuestos es que el
Estado, al margen de lo que haga después con el dinero del
contribuyente, colapsaría en sus políticas públicas si las
decisiones tributarias se dejaran a la voluntad de cada cual o
sucediera lo que le pasó a mi amigo con sus diez años sin pagar.