La satisfacción nacida de los recientes éxitos sobre Alemania ha
de servir para que los voleibolistas cubanos ponderen cuánto les
falta por hacer, en aras de llegar a la finalísima de la Liga
Mundial.
Existe un aspecto esencial de la competencia que requiere
dedicarle la máxima atención: los tantos a favor y en contra. Desde
hace algunos años este renglón tiene importancia capital a la hora
de dilucidar posiciones entre elencos que acumulan la misma cantidad
de puntos por sus partidos ganados y perdidos.
Los cubanos gozan de buena salud después de sus dos últimas
victorias en la zona D, donde lideran con tres unidades por encima
de Polonia, su adversario el próximo fin de semana. Ahora bien, más
allá de esa corta ventaja, los antillanos no muestran una cara
atractiva en lo referente a sus marcadores, pues en ocho desafíos
efectuados suman 745 tantos a favor, pero la cifra en contra es
alta: 724, para un índice de 1.029.
Si las acciones en esa llave mantienen la fuerte rivalidad entre
cubanos, polacos y alemanes, no se descarta la posibilidad de
recurrir al citado índice para proclamar al cabeza de serie. Hoy, el
1.029 de los caribeños es inferior no solo al de los otros punteros,
Rusia en la poule C (1.281), Brasil, en la A (1.154) y Serbia,
vanguardia de la B (1.114), sino que también está por debajo de tres
selecciones ubicadas segundas en sus zonas: Italia (1.098), Bulgaria
(1.078) y Polonia (1.036).
Veamos cómo se comportó esa relación, en Alemania. En el primer
choque frente a los teutones, Cuba venció 3-2; sin embargo, logró
106 anotaciones, por 110 los perdedores. A la mañana siguiente, en
el triunfo 3-1, acopió 93 y sus oponentes 92. Muy apretadas las
diferencias en el pizarrón, incluso, el primer día fue adversa en
gran medida debido a los 34 errores cometidos.
La excesiva cantidad de pifias que proporcionan puntos a sus
rivales (promedio superior a 30 en los dos últimos encuentros) ha
sido un elemento en contra, y no tendrá consecuencias más
lamentables siempre que los nuestros ganen los juegos por venir
(ante Polonia una división de honores sería satisfactoria), lo que
evitaría remitirse al índice de tantos a favor y en contra para
decidir. Desbrozado quedará el camino hacia la ronda conclusiva del
clásico si después derrotan par de veces a los argentinos, quienes
no han conocido el éxito en ocho salidas.
Beneficiará a los cubanos el cierre de la eliminatoria, cuando
polacos y alemanes estén cara a cara. Los alumnos de Orlando Samuels
se hallan en un buen momento para avanzar, por segunda ocasión
consecutiva, ahora a la finalísima fijada para Córdoba, Argentina, y
han de aprovechar la oportunidad que les brinda el calendario de
preliminares en su etapa decisiva.
Otra plaza, para completar las seis, ofrecida por la Liga para
acceder al epílogo, corresponderá al mejor segundo lugar de los
cuatro grupos. Vean ustedes, cualquiera de los cuatro aspirantes a
ese puesto, de seguro habrá realizado una faena superior a la de
Argentina¼ pero el anfitrión de la
finalísima está asegurado por decreto.