La historia de los impuestos es tan antigua como la sociedad misma.
En la medida en que los grupos humanos se han organizado en
comunidades independientes, han establecido diferentes tipos y
formas de impuestos para cubrir las necesidades de la vida en
comunidad.
Un impuesto es una contribución que se establece por ley para que
los ciudadanos y las entidades aporten al Estado, mediante un pago
en dinero o en especie, para beneficio de la colectividad. Los
impuestos son la base principal que sustenta los gastos del Estado.
Desde tiempos bíblicos, en el contrato matrimonial, "tanto en la
prosperidad como en la adversidad," no se incluía el adulterio. Al
igual que el matrimonio, la relación política del ciudadano y el
Estado también está basada en un contrato "tanto en la prosperidad
como en la adversidad". Además, como en un matrimonio, existen
ciertos pecados hacia los cuales la tolerancia no es aceptada.
Como ya hemos dicho, los impuestos tienen muchas formas de
clasificación:
Los impuestos directos son aquellos que recaen directamente
sobre la persona, empresa, sociedad, etc. Entre estos encontramos:
los impuestos a la renta, al enriquecimiento, o aquellos que se
cobran por trámites personales como la obtención de documentos,
pagos de derechos y licencias, etcétera.
Los impuestos indirectos, de otra parte, se les imponen a
bienes y servicios y a las transacciones que se realizan con ellos;
es decir, las personas, indirectamente, a través de la compra de
bienes y servicios, pagan el impuesto, aun cuando el Estado no lo
cobra directamente a estas. Los impuestos indirectos, entonces, se
aplican en la compra y venta de bienes y servicios, y al realizar
otro tipo de transacciones comerciales como la importación de bienes
(por ejemplo, traer bienes desde otros países al país). Un caso
típico es el impuesto al valor agregado (IVA).
Impuesto sobre el Valor Agregado o Añadido (IVA): se aplica a
artículos vendidos, y según el producto, varía la carga impositiva.
Para que tengamos una idea: en España es del 16%. En Guatemala es
del 12%. En México, por ejemplo, aumentó del 15% al 16% (excepto las
franjas fronterizas (norte y sur de México) que aumentó de 10% a
11%). En Argentina es del 21% (con algunas pocas excepciones en
algunos productos). En Chile y Perú es de un 19%. En Paraguay es el
10%, en Ecuador el 12% y en El Salvador es del 13%.
No hablaremos hoy de las empresas. Como concepto generalizado,
los impuestos son cantidades de pago que se exigen
obligatoriamente por ley y que se fundamentan en hechos que
demuestran la capacidad económica de los ciudadanos. La capacidad
económica o de pago es un principio fundamental basado en criterios
de equidad, de justicia distributiva y, conforme con él, una mayor
capacidad económica supone una mayor capacidad para atender las
cargas públicas.
Esa capacidad económica de cada ciudadano se manifiesta de
distintas formas, bien a través de la riqueza que posee
(patrimonio), bien de los ingresos que obtiene (renta) o de los
consumos que realiza. Por ello, los distintos impuestos existentes
recaen sobre alguno de esos tres tipos de capacidad de pago de las
personas.
Desde luego, hay ciudadanos que tratan de evadir esa
responsabilidad. Por eso en casi todas las legislaciones tributarias
se determina la evasión fiscal, evasión tributaria o
evasión de impuestos como una figura jurídica consistente en el
impago voluntario de tributos establecidos por la ley. Es una
actividad ilícita y habitualmente está contemplada como delito o
como infracción administrativa.
¿Qué medidas se deben tomar para controlar la evasión?
Muchos expertos tributarios consideran necesario hacer el sistema
tributario más sencillo, flexible y entendible para que los
contribuyentes, puedan cumplir sus obligaciones sin mayores
dificultades. Otra forma es mediante la utilización de sistemas
modernos de información en los procesos de fiscalización, lo que
permitiría agilizar investigaciones en la búsqueda de evasores,
logrando resultados positivos en el corto y mediano plazo, e implica
a su vez la reorganización y redefinición de las funciones de las
instituciones encargadas de la administración tributaria que cause
un impacto positivo en la sociedad. También se podría pensar en
involucrar a la ciudadanía para que de una u otra forma denuncie los
comportamientos evasores, ofreciendo alguna clase de estímulos.
Hay países como Estados Unidos que persiguen la evasión fiscal
implacablemente por el perjuicio que puede causarle al sistema
económico y han instituido incluso recompensas financieras para
aquellos ciudadanos que reporten información a los Departamentos de
Rentas en los estados sobre una violación de la ley de impuestos. En
los anuncios públicos en La Florida se dice: "se garantizará la
confidencialidad a la hora en que el Departamento investigue la
información que nos proporciona sobre un individuo o negocio que
pueden eludir o violar las leyes de la Florida en materia de
impuestos. Cuando se comunique con el Departamento para informar una
violación fiscal, por favor esté preparado para proporcionar
información sobre la empresa, el tipo de violación y fecha en que
esta ocurrió".
Por supuesto, ese no es el comportamiento ético en la mayoría de
los países desarrollados. Hay numerosos informes que exponen el
escándalo de un sistema fiscal mundial que permite a los más ricos
del mundo eludir sus responsabilidades, mientras condena a los más
pobres a un desarrollo raquítico, incluso a la muerte prematura.
Todos hemos oído hablar de famosos y empresas que ocultan sus
beneficios en paraísos fiscales, es decir, territorios con leyes
fiscales muy favorables para el establecimiento de la residencia
legal de personas físicas o jurídicas, con el fin de pagar menos
impuestos; también mucho se expresa sobre tramas de corrupción
formadas por empresas que falsifican facturas y manipulan sus
cuentas para no declarar los beneficios.
Según denuncia la red de justicia fiscal, por este miserable
comportamiento, las corporaciones multinacionales, que dedican su
poder a eludir el pago de impuestos, provocarán efectos devastadores
para millones de seres humanos en los países en desarrollo. La
situación será crítica. Se calcula que la evasión fiscal habrá
provocado la muerte de 5,6 millones de niños en los países en
desarrollo entre 2000 y 2015. Son 1 000 niños al día. Más de la
mitad ya han muerto.