El cuidado que sus trabajadores brindan a cada ejemplar, parece
ser el secreto del por qué, en las últimas cuatro campañas, la
entidad que dirige Pejerto Vázquez Velasco ha acopiado más de 300
000 litros de leche, una cifra que la ubica a la vanguardia en tan
importante renglón productivo dentro del sector estatal en esta
provincia de fuerte tradición ganadera.
Hace unos 15 años la situación era otra: perdida entre el marabú
y el desorden, la 1-14 era la peor vaquería de la UBPC La Paz. Fue
entonces cuando a Pejerto le dieron la nada fácil encomienda de
levantar la unidad y hacerla producir.
"Cuando uno mira hacia atrás, se da cuenta del enorme esfuerzo
realizado. Los ganaderos tienen que ser caprichosos para que las
cosas salgan bien. El vaquero que viene a trabajar conmigo sabe que
no puede ser solo por dinero. A esto hay que dedicarse en cuerpo y
alma".
Atravesamos un periodo bastante complicado a comienzos de año,
pues la sequía se extendió más de lo normal; sin embargo, usted no
ve aquí una vaca flaca, asegura Pejerto, orgulloso de contar hoy con
uno de los mejores rebaños de la zona.
En ese tiempo la dieta de los animales se reforzó con caña molida
y cuanto alimento alternativo aparecía, pues, como afirma el
experimentado productor, "si se sabe que esa etapa es la más
difícil, ¿por qué siempre a algunos los tiene que morder el mismo
perro?".
Ferviente defensor del doble y del triple ordeño, Pejerto ha
aprendido a maniobrar para mover sus mejores vacas hacia una u otra
variante sin dañarlas, según las condiciones físicas de cada animal
y su rendimiento lechero.
"Lo fundamental, acota, es cuidar las vacas. Ahora hemos
restablecido el triple ordeño. Aquí se ha llegado a tener en esa
rotación hasta 60 y 70 reses. Para ello en la etapa pico se monta
una microvaquería aparte, con un vaquero que se especializa en su
atención".
Con más de dos decenios vinculado al quehacer ganadero, Pejerto
se ha nutrido de la sapiencia enraizada en las llanuras camagüeyanas
pero también ha incorporado sus propios aportes, cultivados en el
duro bregar de las madrugadas y los desvelos constantes para que las
cosas salgan bien aunque no todo esté a la mano.
Si así ocurriera en todas partes, no existiría el desequilibrio
productivo que se observa entre vaquerías de la misma zona, cuando
unas llegan a acopiar más de 1 000 litros diarios y otras apenas
rebasan los 400.
Si todos halaran parejo, otro gallo cantaría, asegura Pejerto,
convencido de que la UBPC La Paz está en condiciones de ratificar en
el 2010 la condición de millonaria en la producción lechera y, por
qué no, hasta unirse al selecto grupo de las entidades que en el
país superan los dos millones al año.
"De eso no le quepan dudas: aquí no se ha renunciado ni a un solo
litro de leche", afirma Pejerto con un típico gesto campesino.