El primer ministro de Australia, Kevin Rudd, cuya popularidad
disminuyó en los últimos meses, anunció que el Partido Laborista
someterá este jueves a votación su permanencia al frente de la
agrupación política, reporta Prensa Latina.
Parece ser que con el transcurso del tiempo (...) cierto número
de líderes de la formación no apoyan más mi liderazgo, señaló Rudd
en declaraciones a la prensa, al destacar que estará presente en la
votación.
Todas las decisiones que he tomado ha sido teniendo en cuenta los
intereses del país y para proteger el nombre del Partido Laborista,
agregó.
Los especialistas atribuyen el descenso de la popularidad del
jefe de gobierno al nuevo impuesto sobre las actividades mineras
porque- consideran-perjudica a miles de accionistas y fondos de
pensiones.
El primer ministro también ha tenido tropiezos con su propuesta
de ley sobre comercio de emisiones de gases contaminantes, que
finalmente tuvo que aplazar tras perder el apoyo del Parlamento.
Kevin Rudd ganó las elecciones para su partido en noviembre de
2007 cuando logró poner fin a los 11 años de poder del Partido
Liberal.
Ahora, algunos miembros de la agrupación presionan para que la
viceprimera ministra Julia Gillard ocupe la dirección de la
agrupación en las elecciones parlamentarias previstas para finales
de año.