A 44 se eleva este miércoles el número de muertos por las
intensas lluvias que afectan a los estados brasileños de Alagoas y
Pernambuco, al tiempo que comenzó la búsqueda de los más de 600
desaparecidos en el primer territorio.
De acuerdo con el último balance de la Coordinadora de la Defensa
Civil de Pernambuco (CODECIPE), 15 personas fallecieron debido a las
fuertes precipitaciones que caen sobre el estado desde el sábado
pasado, con el hallazgo de dos cuerpos sin vida en el barrio de Agua
Preta y de otro en Barreiros, reporta Prensa Latina.
Sin embargo, la situación es más crítica en Alagoas, donde
murieron 29 personas, 607 se hayan desaparecidas y más de 177 mil
están damnificadas.
Precisamente en esta jornada, efectivos de la Defensa Civil y del
Cuerpo de Bomberos, auxiliados por perros amaestrados, comenzaron la
búsqueda de los desaparecidos en 27 ciudades de Alagoas, donde el
desbordamiento del río Mundaú provocó víctimas y enormes daños
materiales en las poblaciones ribereñas.
Imágenes de televisión y reportes periodísticos comparan los
estragos causados en ese lugar con los producidos por un tsunami en
Indonesia, en 2004, pues se habla de una enorme ola que vino de la
parte alta del Mundaú y arrasó los poblados ribereños.
Además de los daños materiales en las viviendas, las autoridades
locales destacan la destrucción del tramo Uniao dos Palmares, de la
línea ferroviaria Transnordestina, el mismo que fue arrasado durante
unas inundaciones en el año 2000 y cuya reparación estaba lista para
ser inaugurada en julio venidero.
La CODECIPE indica que de los 54 municipios afectados por el
temporal, 30 decretaron situación de emergencia y 41 mil personas
tuvieron que abandonar sus hogares. Destaca que ya le han sido
distribuidas 266 toneladas de donaciones a los damnificados, entre
alimentos, agua, colchones, cobertores, ropas y medicinas.
De otro lado, el Gabinete de Seguridad Institucional determinó
este martes que medicamentos, ofertas de servicios médicos, agua y
alimentos resultan las principales prioridades de los afectados por
las intensas lluvias en Alagoas y Pernambuco.
Asimismo, el gobierno brasileño liberó 100 millones de reales
(unos 55 millones de dólares) para atender a los damnificados. El
ministro de Planificación, Paulo Bernardo, precisó a la prensa que
la mitad de esa suma ya fue enviada y el resto lo será cuando la
Casa Civil reciba el informe sobre los estragos causados.
Bernardo precisó que 400 efectivos de la Fuerza Nacional de
Seguridad están listos para desplazarse a los sitios requeridos para
ayudar en la atención, la logística y la distribución de alimentos y
demás vituallas.
Esos hombres, apuntó el Ministro, deben trabajar también en la
reconstrucción de puentes y la instalación de generados de energía
eléctrica.