Leonel Duarte Marrero, campesino de la localidad de Las Minas, en
el capitalino municipio de Guanabacoa, cultivó en su parcela
girasoles cuyo promedio de flores por planta rebasa el medio
centenar.
Leonel, de 52 años, posee una parcela de tierra de
aproximadamente una hectárea de extensión, adjudicada a él por el
Decreto Ley 259, que establece la entrega de tierras ociosas en
usufructo.
En esta finca, además de girasoles, tiene plantaciones de
plátano, yuca, ajonjolí, fruta bomba y frijoles.
"En mi vida había visto cosa parecida" comentó el campesino a la
AIN refiriéndose a la cantidad de flores por ejemplar, cuyo número
oscila entre 40 a 60, llegando a sobrepasar las 70 en algunos
casos.
Leonel comenzó el cultivo de esta planta oleaginosa con el
objetivo de controlar las plagas que amenazaban los demás cultivos.
Un amigo le obsequió un puñado de semillas, las cuales sembró en los
linderos de los campos e intercalados en los mismos.
Pasados un par de meses se percató del número sin precedentes de
flores, e indagó entre los demás campesinos de la zona, quienes
negaron haber visto un caso similar.
"Yo creo que es la tierra. Este pedazo nunca había sido cultivado
y es muy fértil", dijo Leonel, quien asegura utilizar solo
fertilizantes y plaguicidas naturales.
"Las semillas eran normales, incluso le regalé un poco a un
vecino, pero las suyas solo dieron una", precisó.
En su caso a algunas plantas les sucedió lo mismo, pero la
"puya", como le dice el campesino a la flor, sobrepasaba las dos
libras de peso en esos casos.
"Una puya así te puede dar hasta media libra de aceite" comentó,
mientras selecciona semillas para la próxima cosecha. "Ojalá se
repita esto", sentenció finalmente.