Las altas temperaturas y la prolongada sequía, no menguan la
confianza de los agricultores de la ciudad de Ciego de Ávila en
lograr mayor producción de alimentos para el segundo semestre del
año.
Un ejemplo es el sobrecumplimiento en la siembra de viandas y
hortalizas con siete mil 976 hectáreas de enero a mayo, y cuyos
frutos, en su mayoría, se cosecharán a partir del mes de julio.
El empuje de labriegos estatales y campesinos se enfila al
mejoramiento alimenticio de la población, a la sustitución de
importaciones y la generación de exportaciones.
Benito Migoya Díaz, delegado de la Agricultura en el territorio,
confirmó que el esfuerzo permitió, además, superar los planes en el
fomento de guayaba, fruta bomba, piña, mango y otros frutales.
Sobresalen también las más de tres mil 500 hectáreas de arroz en
franco desarrollo vegetativo, programa extendido a los 10 municipios
con el apoyo popular y el interés de usufructuarios de tierras que
estaban ociosas.
ste proyecto con el cereal se encamina a lograr, en un futuro no
muy lejano, el autoabastecimiento en una provincia que necesita cada
año 25 mil toneladas del grano para cubrir la canasta familiar, el
consumo social y las ventas en los mercados agropecuarios estatales.
Especialistas de la Industria Básica electrifican una veintena de
estaciones de bombeo de agua en el norte y sur del territorio para
beneficiar las plantaciones arroceras.
Las cooperativas de producción agropecuaria y de crédito y
servicios iniciaron un programa con el máximo de prioridad, para
fomentar este año seis mil hectáreas de frijoles como parte de un
plan nacional, informó Iván González, funcionario del sector
campesino en Ciego de Ávila.