Monseñor Mamberti agradece muestras de afecto
y cordialidad

Anneris Ivette Leyva

El Secretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados, monseñor Dominique Mamberti, apreció ayer el intenso trabajo social que, en consonancia con los principios raigales de la Revolución cubana, lleva adelante el antiguo convento Nuestra Señora de Belén, actual sede de la Dirección de Asuntos Humanitarios de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.

Foto: Yander ZamoraEl visitante durante el recorrido por el inmueble del antíguo convento.

Durante el recorrido, acompañado por Ernesto Sentí, director de Europa del Ministerio de Relaciones Exteriores; Eusebio Leal Spengler, historiador de la ciudad; el Cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana; y Giovanni Angelo Becciu, nuncio apostólico, monseñor Mamberti constató la labor profundamente humanista llevada a cabo en cada uno de los espacios allí habilitados.

"Estoy muy feliz de estar aquí en mi último día de estancia en Cuba, y de poder transmitirles el saludo que el Papa, Benedicto XVI, me encomendó hacerle llegar al pueblo. Es esta una ocasión propicia para agradecer a todos las muestras de cordialidad y afecto que he recibido en cada lugar", expresó monseñor Mamberti.

"Conservaré siempre en mi corazón y mis oraciones el recuerdo de este encuentro", aseguró.

Entre los múltiples espacios observados por los visitantes, destinados a resolver o mitigar las necesidades de ancianos, niños, jóvenes y discapacitados físicos y psíquicos, destacaron los de oftalmología, optometría y rehabilitación, donde a los adultos mayores de la comunidad se les facilita la atención a sus deficiencias visuales, los servicios de fisioterapia, y el acceso a talleres de confección de manualidades.

El área infantil de cuidados Vilma niña, fundamentalmente dedicada a familias afectadas de la comunidad, y la concebida para hospedar a aquellos pequeños y sus acompañantes, que de cualquier lugar del país vienen hasta aquí a recibir su silla de ruedas, fueron otros sitios, donde se hizo palpable la excelencia del trato y el amor en la asistencia de un centro, que tiene en el aporte del voluntariado su pilar esencial.

En horas de la noche, Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores, y el Nuncio apostólico en Cuba, despidieron en el aeropuerto internacional José Martí a monseñor Mamberti, quien calificó de muy positivo su encuentro con el Presidente Raúl Castro y agradeció a las autoridades cubanas y eclesiásticas la calurosa acogida durante su "inolvidable viaje".

 

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